Me gusta el deporte. Y adoro el baloncesto. Y por ambos motivos siento formidable respeto por los hermanos Gasol, Pau y Marc. Ambos son deportistas de primerísimo nivel, celebrities del show business,  y lo hacen compatible como muy pocos con comportarse como ciudadanos normales, alejados del divismo insportable de tantos. Pau siguió la estela del inmenso Fernando Martín y ha alcanzado cotas inimaginables. Marc, con el peso fraternal a su espalda, se ha convertido en uno de los pivots decisivos y decisorios de la NBA, y en el mejor sin duda de Europa. Tarea nada fácil.

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