* Considera que la denuncia de la familia se debe “a un malentendido”

MELCHOR MIRALLES/JUAN FERNÁNDEZ-MIRANDA

 

El informe del médico forense concluye que el tratamiento que el equipo del doctor Enrique Moreno suministró al cantaor granadino Enrique Morente desde que ingresó en la Clínica la Luz de Madrid hasta el su fallecimiento fue “adecuado”.

Es la principal conclusión del informe de Julio Lorenzo Rego, médico forense del Juzgado de Instrucción número 52 de Madrid, donde se sigue la investigación sobre la muerte del cantaor en diciembre de 2010, tras ser sometido a dos operaciones por el doctor Moreno.

Además de analizar la actuación médica, el forense también se detiene en uno de los aspectos más polémicos de los denunciados por la viuda, la hija y el yerno del cantaor: el trato que recibieron de los médicos, con Enrique Moreno a la cabeza.

A este respecto, el forense asegura tiene “la impresión” de que se produjo “una descoordinación” entre médicos y familiares. Una afirmación que el médico forense realiza “con las debidas reservas,  pues pertenece  al campo hipotético y no contrastado”. “Pienso que ahí –en un malentendido- es donde ha estado el origen de la denuncia que originó ese procedimiento”, indica.

El tratamiento médico

El informe, de 67 páginas, avala tanto el diagnóstico como las dos intervenciones quirúrgicas practicadas y el tratamiento que el paciente recibió en la Unidad de Cuidados intensivos. Asegura, además, que la decisión terapéutica fue adecuada en cuanto a la intervención, a la técnica empleada y al momento de su realización. También considera que la documentación entregada se ajusta a la legislación.

Según el forense, la primera intervención quirúrgica se realizó de forma “totalmente satisfactoria en todos los sentidos”, tanto desde el punto de vista anestésico como quirúrgico, “sin que surgiera complicación alguna”. En relación a la actuación dispensada en la UCI, apunta que “fue satisfactoria durante todo el tiempo que el paciente estuvo a su cargo”.

A continuación, el informe asegura que el empeoramiento que sufrió Morente 30 horas después de esa primera intervención fue como consecuencia de una hemorragia “súbita e imprevisible” que propició la segunda intervención. Según su criterio, se realizó con “plena satisfacción”. Eso sí, añade que, aunque “habría sido preferible” que esa operación se hubiese realizado antes, “no es posible afirmar cuál hubiera sido el resultado de una intervención un poco más precoz”.

Otro asunto polémica en torno a la investigación es el momento en el que el doctor Moreno llegó a la clínica cuando se produjo la complicación que desembocó en la segunda operación. En este sentido, el forense avala la actuación del médico intensivista, encargado de avisar al cirujano: “Fue imposible, materialmente imposible,  que la intervención quirúrgica de urgencia se hubiera realizado antes”.

Por otro lado, considera “adecuada” en todos los sentidos” la actuación del médico intensivista, tanto desde el punto de vista clínico como en la decisión de llamar al cirujano en el momento en el que se había producido “un sangrado interno”.

La documentación legal

Otro de los puntos conflictivos entre las versiones de la acusación y la defensa está en la documentación aportada por el equipo médico. Aunque el doctor Lorenzo Rego critica “cierta falta de rigor documental”, matiza que ésta no tuvo “repercusión alguna”.

En este sentido, el informe del médico forense concluye que la historia clínica aportada “se ajusta completamente a las exigencias legales”. Es más: “No se aprecia en la historia clínica ausencia ni manipulación de ningún elemento que impida llegar al conocimiento de lo realmente sucedido”. Lo mismo en relación con los consentimientos informados de las anestesias y las cirugías.