MELCHOR MIRALLES/JUAN FERNANDEZ-MIRANDA

El peritaje entregado al juez instructor del “Caso Morente” por el médico forense Julio Lorenzo ha despertado serias dudas en los doctores que hasta la fecha han aportado informes al Juzgado de Instrucción número 52 de Madrid que instruye la causa por presunta negligencia del doctor Enrique Moreno. Así nos lo han manifestado en conversaciones mantenidas con ellos desde que el viernes publicamos en este blog el contenido del informe entregado al juez Fermín Echarri. Todas estas interrogantes, algunas de las cuales no hace falta ser médico ni especialista para detectarlas, habrán de ser aclaradas por el doctor Lorenzo el día que comparezca ante su señoría para ratificar su informe.

En primer lugar sorprende que el forense no diga cual fue en su opinión la causa de la muerte del cantaor ni explique por qué se produjo el fallecimiento.

En la página 25 se  hace un esquema de la hemoglobina. El 5 de diciembre estaba en 15, el dia 6 de diciembre baja a 10,5 y a las 4:00 horas del mismo día 6, en quirófano, presentaba 7,5. Según los especialistas consultados  esta bajada de hemoglobina es la clave de la situación del paciente, y un signo claro de que Enrique Morente sufría una hemorragia brusca y severísima, por eso la actuación medica debía ser inmediata, aunque no lo fue.

Según el forense se tardaron dos horas y media en reintervenir quirúrgicamente al paciente. Esta tardanza no era para estabilizar a Enrique Morente, como señala el forense, sino porque no había ningún cirujano de guardia en la Clínica La Luz y hubo que esperar a que llegara el doctor Calvo, que estaba haciendo un transplante en el 12 de Octubre, según ha certificado este Hospital ante el Juzgado. Este lapso de tiempo supone una perdida de oportunidad terapéutica para el paciente de primera magnitud, según los diferentes médicos consultados.

Hay otro dato aportado por el forense que no se compadece con la realidad: que el doctor Moreno pasara por la UVI a ver al paciente el dia 6. En el sumario consta una declaración de la enfermera de la UVI Esther Catacora en la que esta afirma que el doctor Moreno no estaba y no apareció por la UVI.

Por otra parte el forense afirma en su informe que el empeoramiento del cantaor el dia 6 se produjo a la 1 y fue súbito e imprevisible. Sin embargo no es cierto como afirma el forense que dicho empeoramiento fuera compatible con una rotura de una arteriola, según los doctores consultados y varios informes que obran en el sumario, en los que se señala que a bajada a 7,5 de hemoglobina significa que hay una hemorragia severa y no es compatible con la rotura de una arteriola. Una caída de hemoglobina de 15 a 7,5 en 2 horas supone, según estos especialistas, que hay una hemorragia severísima.

El informe forense del doctor Lorenzo asegura que si se hubiera intervenido quirúrgicamente antes al paciente hubiera tenido mejor resultado la cirugía. Este punto parece sí ser cierto, pues los especialistas coinciden en que debe existir una actuación precoz en todo enfermo sangrante, y la primera hora es clave para actuar. El forense sin embargo dice que era “materialmente imposible” actuar antes porque había que estabilizar al paciente, lo cual es contradictorio con los demás informes que obran en la causa penal.

Otra afirmación del doctor Lorenzo que es desmentida categóricamente es que no se pudo actuar antes porque no había cirujanos. Si no se pudo intervenir antes fue porque por imperativo del equipo del doctor Moreno hubo que esperar a que llegara el doctor Calvo. Además, al doctor Moreno nadie le vio en la Clinica la Luz hasta las 5.30 horas de la mañana. Todos los doctores consultados coinciden en que si se hubiera operado antes a Enrique Morente posiblemente no hubiera fallecido. Sin embargo, con la evidente intención de exculpar al doctor Enrique Moreno dice el forense que “es mejor ser prudente”. Las preguntas son: ¿en qué? ¿A que había que esperar?

También hace  referencia el forense en varios puntos a la  repercusión del tabaco en los pulmones, y culpabiliza al paciente porque era fumador. En el informe se llega incluso a señalar que la parada cardiaca se debió a este motivo, sin embargo el resultado de la autopsia indica que el tabaquismo del paciente era leve y toda la saturación durante la estancia hospitalaria fue satisfactoria.

En el informe se afirma, asimismo, de que la historia clínica cumple las exigencias legales, que esta completa y hace alusión a varias historias clínicas. Esta dato tampoco es cierto. La historia clínica es un instrumento para manejar al paciente, y por tanto solo la que recoge el Juzgado cuando se persona en la Clinica es la historia real. En este caso está acreditado que el doctor Moreno y el doctor Rubio entregaron con posterioridad al fallecimiento del paciente documentos que no constaban en la historia clínica. Todos los documentos que no estaban unidos a la historia que se lleva el Juzgado es porque no existían, por eso no están fechados y son contestaciones a lo que va ocurriendo en el proceso judicial entregados por los acusados.

Respecto a la parada cardíaca de Enrique Morente dice el forense que el anestesista doctor Rubio actuó conforme a la Lex Artis. Los datos y las horas son claves en una hoja de anestesia para saber que ha ocurrido en el quirófano. La hoja de anestesia debe ir con el paciente cuando sale del quirófano, no puede aportarse varios días después como hizo el doctor Rubio (la anestesia se hizo el día 6, pero la hoja la aportó cuando se presentó el Juzgado en la Clinica, igual que hizo el doctor Moreno con el informe en la cirugía, es decir, mas de 3 dias después). Es llamativo que el forense no diga nada respecto del anestesista  pues lo ha dicho de los cirujanos y de los médicos de la UVI, es decir, aplica distintos criterios para valorar la actuación de la UVI, cirugía y anestesista.

Otro punto polémico es la afirmación del forense de que hubo una actuación medica correcta aunque existió una falta de rigor documental. No es cierto además que existiera descoordinación, pues los médicos de la UVI informaron puntualmente del daño cerebral de Enrique Morente, en cuanto tuvieron el resultado del TAC, con sencillez (explicando lo ocurrido para que la familia lo comprendiese) y diciendo la verdad (un daño cerebral severísimo). Esto contradice lo que informaron los doctores Moreno y Rubio, que según consta en las declaraciones sumariales y en las conversaciones grabadas por la familia, engañaron durante tres dias a los Morente diciendo que el cantaor estaba bajo el efecto de las drogas y la anestesia, negaron el daño cerebral y quisieron alargar este tiempo para echar la culpa del daño cerebral a los médicos de la UVI. Pero en este extremo, en el sumario está acreditado que el jefe de la UVI pidió un Tac cerebral que evidencio la lesión cerebral que Rubio y Moreno negaban.