• “Lo descrito por este cirujano no lo hace ningún cirujano jamás”, escribe el perito.
  • Concluye que una segunda operación a tiempo habría salvado al cantaor
  • El Colegio de Médicos presenta el título de anestesista de Javier Rubio

MELCHOR MIRALLES/JUAN FERNÁNDEZ-MIRANDA

ABC PUNTO RADIO

Un nuevo informe pericial presentado ante el juez que investiga las circunstancias de la muerte de Enrique Morente acusa al cirujano que le diagnosticó y operó, doctor Enrique Moreno, de “no decir la verdad” sobre lo ocurrido en quirófano. Además, le acusa de “desviar la atención” para ocultar su mala praxis al enviarle al hospital sin darle tiempo para meditar la decisión, para consultar a otros médicos o para buscar alternativas.

El informe, de 9 páginas, está redactado por el doctor Carlos Prieto Carles, médico especialista de Nefrología en el Hospital Universitario Doce de octubre de Madrid y experto en el manejo y mantenimiento de pacientes graves y en muerte cerebral para la donación de órganos. Además, durante varios años fue coordinador de Transplantes del Doce de octubre y director del Fondo de Investigaciones Sanitarias (FIS) del Ministerio de Sanidad.

Para empezar, el doctor Prieto considera el modo en que el doctor Moreno “empujó” a Enrique Morente a ingresar en la clínica vulnera la lex artis, “pues no le concede el más mínimo tiempo al enfermo para pensar en otra alternativas terapéuticas, ni para contrastar la operación con otros médicos”.

Entre la primera y la segunda operación

Además, este perito considera que la indicación para que se sometiera a una operación quirúrgica fue “sin duda muy discutible” y que sin esa primera operación no habría tenido lugar la segunda, que le llevó a la muerte.

El doctor Prieto también pone de manifiesto los errores y las contradicciones ocurridos en los momentos previos a la segunda operación. De analizar esa información, queda claro que, aunque Morente sufrió un dolor brusco a la 1.00 de la noche del 5 al 6 de diciembre, no subió a quirófano hasta las 3.30.

En el informe se pone de manifiesto que la documentación no aclara qué hizo el intensivista, doctor Alonso, en esas dos horas y media y tampoco detalla en qué momento avisó al doctor Moreno. Por todo ello, el perito destaca la “pérdida de tiempo” del intensivista y asegura que no comprende por qué no avisó a los cirujanos y anestesistas de guardia que estuvieran esa noche en la Clínica La Luz.

“Si el intensivista y del equipo quirúrgico del doctor Moreno no hubieran dejado transcurrir tantas horas entre el episodio agudo del dolor brusco y la reintervención, con razonable seguridad se podría haber evitado la muerte de Enrique Morente”, sentencia el médico.

La segunda operación

Una vez operado por segunda vez, aún en quirófano, Enrique Morente sufrió una parada cardiaca que le condujo a la muerte. Según el doctor Prieto, los datos de esa parada están mal recogidos por el doctor Rubio, “bien porque desconoce la técnica, bien porque oculta lo que realmente ocurrió en quirófano”.

Además, los datos que sí constan son “confusos”, puesto que no hay indicación de horas ni de dosis y los médicos actuantes, doctor Rubio y doctora Gudín, administraron al paciente medicación no indicada y contraproducente.

En resumen, en relación con la segunda cirugía, el doctor Prieto deja constancia de que “no son justificables las 2 horas de espera con el abdomen abierto para obtener la seguridad de ausencia de sangrado, como recoge el doctor Moreno”.

“Lo descrito por este cirujano”, añade el perito, “no lo hace ningún cirujano jamás, con seguridad razonable creo que está ocultando la verdad, pues en ninguna reintervención por una complicación de una cirugía previa cuando menos tiempo esté el paciente en quirófano y con el abdomen abierto, mejor. Es la única forma de evitar más daños al paciente”.

La actuación de Moreno

Prieto asegura que el informe clínico del doctor Moreno recoge “a posteriori” unas posibilidades diagnósticas “absurdas e insostenibles desde el punto de vista clínico”. En su opinión, este hecho sólo se explica por un intento de justificar la complicación del enfermo tras la discutible cirugía programada que desembocó en el cuadro clínico de shock. “Indudablemente”, añade Prieto, “está tratando de desviar la atención y ocultar la hemorragia severa que sobrevino al paciente”.

En el informe, el perito también hace constar que hay “evidentes y reiteradas” contradicciones en la evolución de los hechos y en las horas señaladas por el cirujano, doctor Moreno, y el anestesista,  doctor Rubio.

“Estos documentos clínicos están fechados muchos días después de realizados los hechos médicos que se recogen, lo que no es normal ni usual, dichos documentos se escriben terminada la cirugía y nunca varios días después”, explica el doctor.

Tras analizar con detalle toda la documentación aportada al Juzgado, el doctor Prieto destaca que no se recoge ni la historia clínica ni los consentimientos informados de la Cirugía y la transfusión. “Un proceso tan grave y una cirugía de alto riesgo son recogidos en un tarjetón, vulnerando todas las normas legales vigentes al efecto”, precisa.

Asimismo, pone de manifiesto que no existen informes clínicos de otros especialistas (oncólogo médico y radioterapeuta) ni se recoge en ningún lugar otras posibles opciones y/o segunda opción.

El doctor Prieto está citado mañana viernes en el Juzgado número 52 d Madrid para ratificar lo establecido en este informe. Del mismo modo, los doctores Carda Abella, Lavalle Echevarría y Benatar Haserfaty están citados por el juez Echarri para confirmar las conclusiones del informe conjunto que los tres presentaron en esta causa.

El título italiano del doctor Rubio

Por otra parte, el pasado día 22 el Colegio de Médicos presentó ante el juez Fermín Echarri, como le había sido requerido, “el título del Ministerio de Sanidad italiano, habilitante para el ejercicio de la especialidad, y el reconocimiento de dicho título oficial de médico especialista en anestesiología y reanimación del doctor Javier Rubio, expedido por el Ministerio de Educación y Ciencia el 22 de marzo de 1996”.

Respecto al informe de anestesia y el documento de consentimiento informado que el juez Echarri requirió al citado doctor Rubio, este respondió al requerimiento judicial asegurando que “la referida documentación ya fue aportada” y que “la custodia y disposición de la historia clínica la ostenta el centro hospitalario conforme a la ley”. Esta respuesta evidencia el problema que se ha generado entre el doctor Enrique Moreno y su equipo, del que forma parte el anestesista Rubio, y la Clínica La Luz, tras desvincularse esta de ambos acreditando ante el juez que no tienen relación laboral y que los médicos contratan directamente con los pacientes.

Por último, mientras el fiscal se ha unido a la acusación particular de la familia Morente en la solicitud de que sean citados a declarar la viuda del cantaor, Aurora Carbonell, y su yerno, el torero Javier Conde, los representantes legales de los doctores Rubio y Parro y la Clínica La Luz sostienen que no deben hacerlo entre otros motivos porque en su opinión “es innecesario… los imputados adolecen de más de un año de pena de banquillo absolutamente reprochable e inadmisible” y porque no debe “confundirse el juicio mediático paralelo que se sigue en la prensa… salvo que se permita por el Juzgado mediatizar la causa judicial hasta el extremo de que se eleven a categoría de alegación o de prueba las manifestaciones en medios de comunicación de los familiares o las valoraciones e informaciones aparecidas en tales medios”.