MELCHOR MIRALLES/ JUAN FERNANDEZ-MIRANDA
ABC Punto Radio

En los informes de quirófano y anestesia incorporados a la investigación judicial que dirige el juez Fermín Echarri en relación con las circunstancias que rodearon la muerte del cantaor Enrique Morente tras ser intervenido en la Clínica La Luz por el doctor Enrique Moreno no constan los preceptivos consentimientos informados del paciente para las transfusiones de sangre, según han informado a ABC Punto Radio fuentes de la investigación. Ni en la primera ni en la segunda intervención, pese a que en la Clínica, como en todos los hospitales, existen formularios impresos ad hoc.

Existe diversa legislación que establece la obligación de que el paciente firme esos consentimientos informados: la Ley 41/2002, sobre Autonomía del Paciente, y el RD 1088/2005, que establece los requisitos técnicos y condiciones mínimas de la hemodonación y de los centros y servicios de transfusión.

Los estándares de transfusión de componentes sanguíneos del Comité de Acreditación de Transfusión señalan claramente entre los requisitos que debe cumplir cualquier hospital, en los procedimientos previos a transfundir sangre, los siguientes: “con la finalidad de garantizar la trazabilidad donante-receptor, en la historia clínica del paciente se registrarán la solicitud de transfusión, el consentimiento informado, el nombre del componente, el número de la unidad o mezcla, la fecha y hora de inicio y fin de la transfusión y los signos vitales pretransfusión y postranfusión”.

En todos los hospitales, incluida la Clínica de la Luz, existen formularios impresos ad hoc de uso obligatorio, pero en los expedientes que obran en las diligencias previas de procedimiento abreviado 672/10 del Juzgado de Instrucción 52 de Madrid que investiga la muerte de Enrique Morente no figura ningún consentimiento informado de las diferentes transfusiones que se le hicieron al cantaor.

Éste no es el único aspecto pendiente de esclarecer en esta causa. Hay más puntos negros en la investigación, como por ejemplo confirmar la veracidad de algunos testimonios que obran en la causa que apuntan a que el anestesista Doctor Rubio, del equipo del doctor Enrique Moreno, que intervino en la segunda operación al cantaor, de la que salió en coma cerebral, llevaba vendada la mano izquierda, según varios testigos. Este es otro punto clave, ya que resulta incomprensible que pueda anestesiar y suministrar a un paciente en quirófano una desfibrilación y un masaje cardíaco una persona en esas circunstancias.

Asimismo no ha podido precisarse aún, pese a las declaraciones que ya obran en la causa, la hora de llegada del doctor Enrique Moreno a la Clínica la Luz la noche de autos. Hay testimonios contradictorios al respecto y no han podido aportarse a la causa las imágenes de las cámaras de seguridad del hospital que registran la entrada de vehículos y personas porque nadie las ha requerido y un año y medio después han sido destruidas.

Otro aspecto relevante pendiente de aclararse es si el doctor Calvo, ayudante del equipo de Enrique Moreno, la noche del 6 de diciembre de 2010, cuando se intervino a Morente por segunda vez, estaba de guardia en el Hospital 12 de Octubre de Madrid, ya que de ser así podría haber incurrido en un comportamiento irregular dado que en un hospital público un médico no puede abandonar una guardia para ir a prestar un servicio en una clínica privada. Todos los testimonios recogidos en la causa aseguran que estuvo en La Luz y que fue quien inició la operación, y algunos de ellos sostienen que acudió a esta clínica privada desde la guardia del 12 de Octubre debido a que no se localizaba al doctor Moreno.