MELCHOR MIRALLES/JUAN FERNANDEZ-MIRANDA

ABC PUNTO RADIO

Fermín Echarri, titular del Juzgado de Instrucción 52 de Madrid, ha dictado un auto denegando la comparecencia de Aurora Carbonell, viuda de Enrique Morente, y de Javier Conde, yerno del mismo, en las diligencias previas que se instruyen para esclarecer las circunstancias de la muerte de Morente en las que están imputados la Clínica de La Luz, el doctor Enrique Moreno y otros médicos y anestesistas de su equipo.

En opinión del juez Echarri, la declaración de Aurora Carbonell y Javier Conde, que es quien presentó la denuncia que da origen al caso, “carece de relevancia, toda vez que las cuestiones a dilucidar en la presente causa son aspectos de carácter eminentemente técnico de gran complejidad, en concreto de carácter médico, a fin de dilucidar si la actuación de los profesionales que participaron en sendas intervenciones quirúrgicas… se ajusta a la lex artis o se separa de ella”, por lo que dice que “la fuente de conocimiento de los testigos propuestos poco o nada pueden aportar a la investigación”.

Ignacio Gordillo, abogado de la familia Morente, declaró a ABC Punto Radio que inmediatamente va a presentar un recurso de reforma ante el juez, y si el mismo no es estimado, una de apelación ante la Audiencia, “ya que el testimonio de la viuda y el yerno de Morente es esencial, porque además la denuncia que se presentó lo era por unos hechos que podrían ser constitutivos de los presuntos delitos de homicidio por imprudencia profesional y quizá algún otro, pero también por el delito que constituiría la presunta alteración de las historias clínicas, y en este caso ambas declaraciones son esenciales”.

El letrado de la familia Morente afirmó además que la semana próxima solicitará al Juzgado la práctica de nuevas pruebas, “entre ellas el interrogatorio de otros médicos del equipo de Moreno cuyo testimonio es imprescindible para esclarecer la verdad de lo ocurrido en la primera y la segunda operaciones, y en el tiempo transcurrido entre las mismas”

Javier Conde, yerno del maestro Morente, declaró a ABC Punto Radio que le parece “escandalosa la decisión del juez. Reitero que confiamos en la Justicia, y en este caso en que prospere el recurso, porque creo esencial nuestro testimonio, que debiera haberse producido ya. No es comprensible que no se quiera escuchar a todo el que pueda aportar luz al caso, y nosotros podemos, debemos y queremos hacerlo”.

En el mismo auto el juez Echarri sí admite el informe pericial de los doctores Carda, Lavalle y Benatar, cuyo contenido pone en entredicho gravemente la actuación del doctor Enrique Moreno y de su equipo, y les cita a los tres a comparecer en el Juzgado el próximo viernes día 9 para radicarse en su escrito.

 

AURORA CARBONELL: “DEJARON MORIR A MI MARIDO SIN AVISARME”

«Dejaron morir a mi marido sin avisarme, es una canallada». Es la desconsolada declaración de Aurora Carbonell, la viuda de Enrique Morente, AYER en los micrófonos de ABC Punto Radio. El cantaor falleció como consecuencia de una anoxia cerebral después de que una operación quirúrgica que le practicó el doctor Enrique Moreno el 4 de diciembre de 2010 complicara su estado de salud, según revela un informe médico revelado por ABC Punto Radio que pone en entredicho la actuación del cirujano y su versión de los hechos. La intervención desembocó en una segunda operación y en su posterior fallecimiento.

El abogado Ignacio Gordillo, exfiscal de la Audiencia Nacional y desde la semana pasada representante de la acusación en nombre de la familia Morente, ha presentado al juez el informe que firman tres peritos que cuestiona la decisión del cirujano de someterle a la primera operación ya que, a su juicio, no era ni la única ni la mejor opción para tratar la enfermedad del cantaor.

Pero nada de eso les contaron a Enrique Morente y a su mujer, según ha relatado Carbonell. El doctor Moreno miró el informe «décimas de segundo» y en un cuarto contiguo «le echó un vistazo» al artista antes de asegurar que había que operarle. «No nos explicó la gravedad de la operación para nada ni nos dio ninguna alternativa, es más, continúa Aurora,«nos dijo: “En quince días estás canturreando y comiendo polvorones”». No nos dio ninguna alternativa.

Tanto a Morente como a su viuda les extrañó sobremanera la urgencia con la que le querían operar, ignorando la petición del cantaor, que quería pensárselo en su casa. «Usted no se piensa nada, si quiere que yo le opere, que soy el mejor, ingresa esta noche y si no se busca a otro. Ya estoy perdiendo el tiempo con usted», asegura Carbonell que les dijo Moreno. A continuación, «el doctor levantó el teléfono y pidió su ingreso. Nos quedamos alucinando».

La mujer de Morente recuerda que se encontraban «muy presionados» que hasta el cantaor lloró y critica el trato recibido: «No se puede tratar a una persona con un problema con esa poquísima humanidad».

Sin tan siquiera pasar por su casa, Morente ingresó en la Clínica La Luz la noche del 2 de diciembre, aunque la operación tuvo lugar finalmente la mañana del día 4 porque el doctor Moreno estaba «cansado», cuenta Aurora Carbonell, que se mantuvo al lado de su marido. «No me separé hasta que me lo arrebataron».

Tras la operación, a la que según Carbonell entró sin haber sido sometido a ninguna prueba preoperatoria, la viuda «se coló» en la UCI. «Se volvió loquito de alegría cuando me vio. Ya le ví que tenía el blanco del ojo muy amarillo». A las once de la noche, la «echaron» con la excusa de que tenía que descansar. Pero a medianoche, sobre la una de la mañana, Morente se puso peor.

«Mi marido gritaba mi nombre, pedía que me llamaran y no me llamaron. Me avisaron a las 5,15 de la mañana y dejaron morir a mi marido sabiendo que me estaba llamando, es una canallada. Dejaron a mi marido morir abandonado en la UCI», se lamenta su viuda, que ha agradecido en ABC Punto Radio a los tres médicos que firman el informe que «se unan a nosotros para sacar la verdad de lo que pasó. Empezamos a ver un poco de claridad».

Carbonell extiende sus sospechas también al médico Julio García de Paredes, amigo de la infancia de Morente, que le llevó «cogido del brazo» desde su casa hasta la consulta del doctor Moreno, no sin antes preguntarles «cómo estaban de dinero».