• Varios testigos aseguran que no estaba en la clínica cuando comenzó la intervención
  • También piden que se analicen las llamadas telefónicas de todo el personal de la clínica La Luz

 

MELCHOR MIRALLES/JUAN FERNÁNDEZ-MIRANDA

ABC PUNTO RADIO

 

La instrucción judicial de las circunstancias en que se produjo la muerte del cantaor Enrique Morente en la Clínica La Luz de Madrid en diciembre de 2010 sigue su curso.

El pasado día 24 de febrero el juez Fermín Echarri tomó declaración a una testigo y a siete peritos. Algunos de los testimonios son muy relevantes. La principal duda en este momento pasa ahora por saber cuándo comenzó la operación y por conocer el momento en que el doctor Moreno llegó a la Clínica La Luz la noche de la segunda operación al cantaor. Por eso, la familia de Morente ha pedido al juez las llamadas telefónicas del doctor Moreno y de su equipo,  así como las del personal de la UVI. También han solicitado al magistrado que localice la ubicación del doctor Moreno la noche del 6 de diciembre de 2010 a través de su teléfono móvil.

En su declaración ante el juez, la testigo Esther Catacora, enfermera de la UVI, ofreció información esclarecedora sobre cómo se encontraba Morente cuando se produce la complicación que desemboca en la necesidad de una nueva cirugía urgente. Cuando ella llegó a la clínica, a las 22 horas del día 5 de diciembre, Morente “estaba bien”. “Hablé con él, colaboraba, hablaba”, se explicó la testigo. Sin embargo, sobre la una presentó un dolor torácico, por lo que se le dio un calmante, que no redujo el dolor. De todos modos, y pese al empeoramiento en su estado, el cantaor “no estaba dormido, estaba con los ojos cerrados pero no dormido, con los ojos cerraditos pero tranquilo”. La testigo asegura ante el juez que ella no vio al doctor Moreno. “Yo estaba con el enfermo, estuve con el hasta que le subieron a quirófano. En ese momento, apunta, “iba hablando y pedía que avisáramos a su mujer”.

La doctora Rojo, perito propuesta por el anestesista doctor Rubio, se centró en la causa de la muerte del cantaor granaíno. Dijo no estar de acuerdo con que el motivo del fallecimiento fuera una parada cardiorespiratoria. “La causa fue una hipoxia cerebral, falta de oxígeno, yo no lo relacionaría al cien por cien con la fibrilación de modo directo. Si un paciente entra bien (a una operación) y sale con daño cerebral severo, o bien la fibrilación o algo que pasara en esa cirugía es lo que ha causado ese daño”, explicó la doctora. No obstante, como conclusión, añadió que la praxis del doctor Moreno le pareció correcta en general. En eso, coincidieron doctores Montejo, Torres García e Ibáñez, todos ellos propuestos por Moreno.

“Sangrando a chorros”

Por su parte, los doctores Serrano y Jato, propuestos por la familia Morente, pusieron algunas objeciones. Serrano considera que la segunda operación comenzó demasiado tarde. “Si se le hubiera adelantado el pronóstico habría sido muy distinto. Para mí en el quirófano hubo una fibrilación seguida de pérdida de pulso y de paro cardíaco, y se produce una encefalopatía que causa el fallo multiorgánico posterior. Si se le hubiera operado a la 1 de la mañana hubiera sido distinto”.

En este sentido, la doctora Jato incidió que el paciente tenía que haber sido controlado “mucho antes”, porque la primera hora desde que comienza el sangrado es “vital, la conocida como “Golden hour, la hora de oro”. Por ello lamentó la operación empezara a las cuatro cuando Morente empezó a sangrar a la una. “Si este paciente se interviene a las 2 está perfecto, sin lugar a dudas. Estaba sangrando a chorros”.

En su declaración ante el juez, la doctora Jato advirtió de que “no todo lo que dicen es cierto” y reveló un dato importante: tras la primera operación a Morente sólo se le puso un drenaje abdominal, concretamente un Jackson Pratt. Al día siguiente, al abrir al enfermo en la segunda operación, “qué casualidad”, encontraron una arteria sangrando en el lado izquierdo, donde no había drenaje. “Sangró 3 litros en total, le pusieron 9 bolsas de sangre; luego era la sangre, se descartaron los infartos”, dijo Jato.

Sin embargo, algunas de las personas allí presentes dijeron después que había sido un infarto. “Eso es una negligencia muy grave, cómo vas a llevar a quirófano a un paciente con infarto agudo de miocardio: yo cuando leí eso no daba crédito, y después se demostró que no lo era porque era fácil de demostrar. Es todo un poco confuso”.

La doctora Jato también calificó de “negligencia” que se iniciara la segunda operación con las plaquetas del paciente en 14.000, porque esta prohibido operar en esas circunstancias. Además, explicó que en casos de pérdida de sangre “el tiempo es fundamental”, apuntó que el tratamiento en quirófano de la fibrilación “no fue el adecuado”, porque “fibrilación ventricular es muerte, es parada cardiaca”, y destacó que en la hoja de quirófano no están puestos los tiempos, “lo cual es muy grave”.

La doctora Jato también criticó un control menor del debido del paciente en la UVI entre la primera y la segunda intervención, donde según ella había síntomas de empeoramiento que no se detectaron, principalmente a partir de constatar que orinaba poco.

Las declaraciones previstas para mañana viernes de los tres doctores que han presentado un peritaje comprometedor para el doctor Moreno han sido suspendidas por el juez Echarri debido a un problema médico de uno de ellos, y probablemente se señalarán para el viernes 16 o el viernes 23 de este mismo mes, según informaron a ABC Punto Radio fuentes judiciales.