Mientras estaba en Marruecos pasando unos días de descanso encontré, buceando por Youtube, este vídeo impactante. Un avión comercial de la compañía Vueling fue interceptado el pasado 27 de mayo por un caza Mirage-2000 en pleno vuelo en cielo francés. Es un suceso infrecuente, llama la atención, y le ha generado un problema a un piloto con experiencia, lo cual acredita que cualquier ser humano puede equivocarse. He hablado con varios pilotos y me he aproximado a lo sucedido a través de sus testimonios y de otras informaciones recogidas de algunas páginas web. Veamos las imagenes y os lo comento.

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No he podido localizar al protagonista, pero así debieron suceder, más o menos las cosas. Es una reconstrucción no fiable al cien por cien, pero perfectamente verosímil. El avión comercial Airbus A-3230-214, matrícula EC-JFG, efectuaba, el pasado 27 de mayo,  el vuelo VY 8366 de Málaga a Amsterdam. En torno a las 20,30 horas, sobrevolando Chartes, a una altitud de 11.000 metros y una velocidad de 846 Km/hora, fue abordado por el caza. Todos los aviones comerciales han de llevar conectada y abierta de modo permanente la frecuencia del canal 121,5 en cielo europeo para cualquier emergencia. Por cualquier motivo, probablemente porque la apagó unos segundos para evitar un acoplamiento mientras hablaba con los pasajeros informando de algún detalle del viaje, el piloto dejó desconectada la frecuencia involuntariamente.

Desde la torre de control se pusieron en contacto con el avión de Vueling y al no recibir respuesta, como sucede en cualquier país en circunstancias similares, en previsión de que pudiera tratarse de un secuestro u otra emergencia, se envíó un avión militar para comprobar lo que estaba sucediendo. El Mirage llegó a la altura del avión comercial. Contactó con el piloto, recibió explicaciones y se cercioró de que todo está en orden. El piloto militar , como se observa perfectamente a partir del minuto 1:50 del video, saca una cámara de fotos y capta imagenes del aparato comercial y de su matrícula para el informe que está obligado a redactar, y que tiene consecuencias graves.

Una vez terminado su trabajo de comprobación y chequeado que todo está en orden, regresa a su base. El avión de Vueling sigue su trayecto y al llegar a destino el comandante informa de lo sucedido a sus superiores. Probablemente el piloto regresara a su base central como pasajero, suspendido provisionalmente. La compañía será multada por las autoridades civiles y, además, habrá de pagar los costes de la salida del Mirage. La broma le puede costar del entorno de los 10.000 euros. Y al comandante, una vez abierto el expediente, una sanción grave, incluso la pérdida de su rango y el descenso a segundo, y un cursillo de varias semanas en el simulador con un instructor a su lado.

El incidente no pasó a mayores. Pero un pasajero captó estas imagenes, las distribuyó a través de Youtube, lo acompañó de la canción The End, de la banda de rock King of Leon, y la notoriedad del episodio es incuestionable. Una anécdota del pasajero y, seguro, un disgusto soberano para el piloto.