Están que no paran y tienen una jeta insuperable. Han tenido una semana intensa. El lunes González fue portada de nuevo, en El Mundo. El ex presidente que recorre el mundo dando conferencias de una pasta, impartiendo lecciones de democracia, impulsando proyectos de todo tipo e influyendo a troche y moche, firmó en 2009 sendas cartas dirigidas a los presidentes de Sudán del Norte, Omar Al-Bashir (acusado de graves crímenes) y Sudán del Sur, Salva Kiir (el señor de la guerra colega de Bush), para facilitar que su colega Farshad  Zandi, el del vídeo, se hiciera con un yacimiento petrolífero. La carta de marras la escribió GZLZ el PTE más conocido como señor X seis meses después de que la Corte Penal Internacional ordenara el arresto de Al Bashir por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad.

González, del que ya dijo Umbral que miente con una sinceridad conmovedora, ha perdido definitivamente el norte. Su condición de ex presidente de España, con la que por cierto opera en los mercados, le obliga a mantener una conducta ejemplar en todos los ámbitos. Y desde hace años su comportamiento es tan inapropiado como lo fue en buena parte de los años que presidió el Gobierno de nuestro país. Bajo su mandato la corrupción se desbocó, bajo su Gobierno se cometieron actos de terrorismo de Estado y ahora, además de seguir influyendo en la política española y en su partido, dedica su tiempo a la vida de alto nivel y a influir y mediar en negocios de personajes poco limpios y a interceder ante sátrapas y criminales de guerra. Y encima se pone chulito si se le pregunta. Claro, el business es el business, o como decía Gandolfini, mi Soprano favorito, “me da igual que me tengan miedo, dirijo un puto negocio, no un puto concurso de popularidad. Solo jodemos al que merece ser jodido”.

Junto a GZLEZ tenemos casi siempre, desde hace muchos años, a Juan Luis Cebrián. Durante su mandato como presidente favoreció al Grupo Prisa de modo escandaloso e ilegal a cambio del apoyo y la protección de esos medios que se decían independientes. Ahora es protagonista de múltiples actos que se presentan como culturales, tienen una complicidad de apoyos mutuos en los mercados latinoamericano y nacional, y Cebrián aparece como inversor en Star Petroleum, la compañía del tal Zandi, que está en el ojo del huracán de Hacienda por no haber hecho las cosas legalmente.

Ayer jueves comparecieron juntos González y Cebrián, en la Casa de América. González está a full con sus negocios, y Cebrián, en el tiempo de ocio que le saca a sus obligaciones como capo de Prisa, vuelve a la arena periodística. El evento de ayer era un coloquio sobre la situación que atraviesa Venezuela. Los invitados estrella eran el ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García Margallo, y FG. Atinada selección. El canciller español y un experto en Venezuela, porque Felipe, ese hombre, sabe más que nadie de cómo Carlos Andrés Pérez, su coleguita de entonces, arruinó al país, lo anegó de corrupción y posibilitó la llegada de Chávez. Un experto. Ahora se dedica a explicarle al personal lo que ha de hacer Venezuela para salir de la crisis, entre video y video de Zandi y carta y carta a genocidas para los negocios de los colegas.

El acto de ayer tenía atractivo, sobre todo para que González y Cebrián explicaran al personal cómo hacen compatible con tanto morro defender la democracia en Venezuela y favorecer negocios de empresas poco ejemplares en países como Sudán, donde la Corte Penal Internacional persigue crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad.

Cebrián ofició de moderador y hete aquí que, oh casualidad, dio paso a todas las preguntas sobre Venezuela y sobre Podemos, pero no hubo forma de que nadie se dirigiera a los ponentes libremente para preguntar por Zandi, por las cartas de Felipe a los genocidas y toda la merdé. Y viva la libertad de expresión. Y ahí estaban los tres, encantados de haberse conocido, el ministro en funciones, el ex presidente y el capo de Prisa, aleccionando al personal sin que se les moviera un músculo de la cara.

Y al final González hasta habló de España, y dijo que ya no cree en una gran coalición, defendió como legítimo que Podemos incluya en su programa un referéndum revocatorio y aseveró que será más fácil que haya investidura a que haya un Gobierno que gobierne. Eso sí, tampoco habló de la mierda de su Andalucía y de sus cuates procesados por el escándalo de los ERE. Esto es lo que hay. Una vergüenza.