Es un frenesí de encuestas. Todas apuntan, con matices, lo mismo. Y lo mismo puede resultar nefasto: otro escenario de bloqueo que haga imposible formar Gobierno. Vaya por delante que no descarto la posibilidad de que las encuestas no acierten, en especial respecto al PSOE, que puede tener voto oculto e incluso recoger voto de no militantes temerosos de que gobierne Podemos. Hay un 30% de ciudadanos que no tienen decidido su voto. Puede que la participación suba. Y por todo ello quizá haya alguna sorpresa, pero veamos el panorama que dibujan la sociometría.

El Partido Popular parece que será la lista más votada. Puede subir incluso algún escaño. Pero va a necesitar de Ciudadanos, el PSOE o los dos para poder gobernar. Rajoy ha pedido que se deje formar Ejecutivo a la lista más votada (¿diría lo mismo si fuera Podemos?), pero Ciudadanos y PSOE van a exigir para hacerlo que el presidente no sea Rajoy. ¿Cederá el gallego? ¿le obligarán a ceder? ¿Darán un paso atrás Rivera y Sánchez? El PP y Rajoy tendrían todo el derecho del mundo a no aceptar esa presión, el mismo que tienen PSOE y Ciudadanos para decidir a quién apoyan. No está claro que haría el PP en ese escenario, si aceptaría o no, tengo dudas, aunque me malicio que no. Pero adivino incluso un escenario en el que termine formando un Gobierno débil, que no llegue al año y medio, y que en otras elecciones nos lleve a un Gobierno de izquierda ya veremos si con Pablo Iglesias de presidente.

El PSOE sale mal parado de todas las encuestas. El sorpasso se presenta como una posibilidad más que real y de consumarse sería la muerte política de Sánchez, que se resistiría como gato panza arriba a asistir a su funeral, y probablemente el PSOE abriría un proceso de regeneración que se sabe cómo comienza pero no cómo termina. Pero ojo, que de las urnas podría salir un resultado nefasto para Sánchez, pero que le podría dar la llave para que gobernaran PP y Ciudadanos, y en ese escenario el asunto se complicaría enormemente.

Unidos Podemos puede conseguir ser la segunda fuerza gracias al beneficio que obtendría de la aplicación de la Ley D’Hondt. No crece excesivamente la suma de los votos que obtuvieron el 20-D Podemos e izquierda Unida, pero el reparto de los restos favorece a las dos primeras fuerzas y ahí arañaría escaños frente al PSOE.

Ciudadanos a día de hoy apunta a que va a mantener su porcentaje de votos, pero puede salir perjudicado en escaños. Afrontan Rivera y los suyos una última semana de campaña que puede ser crucial. El 20-D la última semana lo hicieron muy mal, y parece que han aprendido la lección. Hasta la fecha han hecho una campaña mucho más inteligente, en el debate a cuatro Rivera salió ganador, tras aplicar una estrategia complicada que pasaba por atacar duro a Rajoy buscando pescar votos en el caladero del PSOE, darle bambú a Pablo Iglesias para evitar perder votos por la derecha y tratar de acercar a indecisos descontentos con todos que puedan ver en Ciudadanos la gran esperanza para la regeneración necesaria.

Albert Rivera y su equipo se han estudiado a fondo las encuestas, y han visto que hay una mayoría cualificada, incluso entre votantes del PP, que consideran acertado que se le pida al PP la retirada de Rajoy para poder formar Gobierno. Por ello Rivera insiste en ello y por eso Juan Carlos Girauta, uno de los pesos pesados de Ciudadanos, dio el viernes cinco nombres de mujeres y hombres del PP sobre los que no pesa ninguna sospecha de corrupción, a los que apoyarían sin problema como presidentes: Ana Pastor (favorita de muchos y de Rajoy si llegara el caso), Cristina Cifuentes, Nuñez Feijoo, Pablo Casado y Alfonso Alonso.

Visto todo, quizá la clave del resultado de Ciudadanos esté en dilucidar si su voto es un voto propio, convencido, militante, o se limita a recoger a los cabreados con el PP y el PSOE. Si del tercio de indecisos  consigue Rivera captar a quienes están en posiciones más centradas puede haber una sorpresa en positivo para ellos. Si no, su resultado puede ser malo.

O sea, que estamos en una semana crucial para Ciudadanos como partido y para los ciudadanos en general, para España. Puede suceder de todo. Y no todo sería bueno. En siete días saldremos de dudas. Otra cosa es que tengamos Gobierno.