Conocido el resultado del 20-D buena parte del personal dio por finiquitada la vieja política y comenzó el entierro del bipartidismo desesperante. Pero en la vida no conviene vender la piel del oso antes de cazarla, y la realidad, cinco meses después, acredita que las cosas no son como parecen. Los españoles se pronunciaron, le dijeron a los partidos que quieren otra cosa, y que les pagan por cambiar el campo de juego. Y los partidos, los viejos y los nuevos, no han sido capaces de ponerse de acuerdo ni en la hora undécima y en una cuestión esencial que es un clamor: la reducción de los gatos electorales.

“La realidad es así de cruda y de dura”, se quejaba José Manuel Villegas, mano derecha de Albert Rivera en Ciudadanos, tras fracasar las conversaciones para meter la tijera al pastizal que se dejan en propaganda, a la vista de que la mercancía ya está vendida y conocemos de sobra cada paño en oferta.

En el inicio de las conversaciones para tan evidente materia PP y PSOE estaban cerca de Podemos y Ciudadanos. Pero al final, una vez más, ha sido imposible un acuerdo. Las huestes de Pablemos y Rivera querían reducir casi en un 70% el límite de gasto, frente a la reducción del 30% que planteaban Rajoy y sus corderos obedientes. El PSOE se mostró dispuesto a llegar al 50%. Y PNV, UPN y CDC, a la espera de los movimientos de los populares, optaron por seguir su camino y se plantaron también en el 30. Había acuerdo en meter tijera a la publicidad exterior pero querían manga ancha para el resto de los gatos. Tampoco se entendieron en algo tan sencillo como que el buzoneo de propaganda fuera en un envío conjunto.

A la vista de la imposibilidad de cerrar un pacto, cada uno ha tirado por el camino del medio. Ciudadanos anuncia un tijeretazo del 15%. El PSOE del 30, Podemos no recorta pero se compromete a no aumentarlo, y el PP se planta en el 20. Un carajal que les deja a todos en pelotas frente a los ciudadanos que asistimos atónitos al espectáculo, pero que lo pagaremos con nuestros impuestos.

Es verdad que no es lo mismo recortar en porcentaje sobre lo gastado en la última campaña que sobre la de 2011, porque entonces Podemos y Ciudadanos no se presentaban. Es cierto que no afecta igual a los viejos que a los nuevos partidos. Pero que ni en esto se pongan de acuerdo, liquidada ya la legislatura, evidencia que el panorama es oscuro, y si se repite, más o menos, el escenario del 20-D el 26-J España puede entrar en situación crítica. Si no hay mayorías absolutas, que no las habrá, y al PP no le da con Ciudadanos para conformar Gobierno, vayan preparándose para más semanas de infarto.

El PP sigue en lo suyo, Rajoy y más Rajoy, y si no quieres taza, taza y media. Si es la lista más votada, dicen, a ver quién tiene bemoles para decir que no se sienta con aquel que por segunda vez, y pese a toda la porquería, lidera a la candidatura que obtiene más votos. El PSOE permanece en lo suyo: con el PP ni a por agua. Ni con Rajoy ni sin Rajoy. Y a ver si los viejos popes, del brazo del Ibex 35, convencen a Sánchez y los suyos de que no tienen otra. Pablemos e izquierda Unida sueñan con el sorpasso, pero Iglesias solo tiene entre ceja y ceja acabar con el PSOE. Puede salir victorioso como puede resultar el gran perdedor. La cosa va a estar un un puño. Y Rivera y sus Ciudadanos en medio, buscando un acuerdo como sea desde una posición más débil que aspiran a mejorar.

Lo que a mí me parece evidente es que la única forma de tener claro que tras el 26-J habrá Gobierno con celeridad sería que todos los cabezas de cartel se comprometieran a dimitir esas misma noche en caso de que sus resultados fueran un fracaso. Sí, ya se que la respuesta es que quién pone el cascabel al gato de establecer la línea de ese fracaso. Lo desarrollaremos, pero no es muy complicado. Cada uno de los cuatro protagonistas sabe muy bien donde tiene esa raya. Otra cosa es que no quieran reconocerlo. El 20-D Rajoy, Sánchez y Garzón debieron irse a su casa, porque fracasaron. El problema está en que me temo que ninguno está dispuesto a adquirir este compromiso. Ninguno. Desesperante.