Ayer la cadena SER informaba, y recogía el diario El país en su web y hoy en el papel, que “Hugo Martínez Abarca, diputado regional de Podemos, ha pedido a la Asamblea de Madrid -órgano de Gobierno de la cámara autonómica- la comparecencia de cinco conocidos periodistas en la Comisión de Estudio sobre la Auditoría del Endeudamiento y la gestión Pública de la Comunidad… para aclarar las informaciones aparecidas en la comparecencia en esta comisión de Luis Lombardo, presidente del Comité de Empresa de Telemadrid… Lombardo afirmó que Esperanza Aguirre creó una red clientelar en la cadena al pagar salarios escandalosos a los directivos, sobrecostes en programas, contratar profesionales y personas vinculadas al PP…”. Y entre esos cinco periodistas me cita a mí.

Hugo Martínez Abarca hurta un dato relevante a la cadena SER y a la opinión pública. El señor Lombardo, un sindicalista que en esa comparecencia ante la Comisión se comportó como un canalla y un miserable, hizo esa manifestaciones injuriosas contra mí el 16 de febrero pasado. El 24 del mismo mes me dirigí por escrito a los portavoces de los cuatro grupos de la Cámara solicitando comparecer voluntariamente para responder a las falsedades vertidas por el sindicalista Lombardo. Hasta el día de la fecha nadie de Podemos se ha dignado siquiera a responder a mi escrito. Y ahora Hugo Martínez Abarca le dice a la cadena SER, o la cadena SER se inventa, que ha pedido mi comparecencia, hurtando un dato esencial y relevante, cual es que voy a comparecer porque yo lo pedí antes de que nadie me llamara.

Pero además, como el propio Hugo Martínez Abarca me reconoció ayer en Twitter, mi comparecencia, que se celebrará el próximo día 18, es a petición del PP en respuesta a mi solicitud de comparecer, no a petición suya. Y lo haré en la Comisión de Telemadrid, no en la de Endeudamiento.

No está bien, y tiene un punto indecente, tratar de presentar a la opinión pública una comparecencia que es consecuencia de un acto voluntario mío de solicitarla como una iniciativa de Podemos. Es feo que un diputado, en este caso de Podemos, mienta a los ciudadanos.

Nada de lo que dijo el sindicalista sobre mi persona es verdad. Así quedará claro cuando yo comparezca. Y nada de lo que se dice sobre mi persona en la información de la SER reproducida por El país, citando al diputado de Podemos Hugo Abarca, es cierto. No he formado parte de ninguna red clientelar en Telemadrid ni en ningún otro lugar. No he sido directivo ni empleado de Telemadrid jamás en mi vida. Cuando he cobrado de Telemadrid ha sido por asistir a tertulias (en algunas ocasiones gratis), siempre peor pagadas que en cualquier otra cadena. Nunca ha habido sobrecoste alguno en ninguno de los programas que como director general de la productora El Mundo TV he producido para Telemadrid. Y jamás en mi vida he tenido vinculación alguna con el PP ni con ningún otro partido político, porque no he querido (no es delito alguno tenerla), y de los partidos en general, en especial del PSOE y el PP cuando han gobernado, solo he recibido presiones, distancia, persecución y aislamiento máximo.

No tienen derecho alguno el señor Lombardo ni ningún diputado a dejar caer la sombra de la sospecha sobre mi persona sin aportar prueba alguna de sus acusaciones gravísimas. Menos aún en sede parlamentaria.

La comparecencia de una persona, de cualquier ciudadano, ante un parlamento tiene tres planos:

Desde la posición de quien invita a comparecer, un o unos diputados, se produce en el ámbito de lo público, de lo político, en un sistema democrático. Por ello mi respeto formidable a la Asamblea de Madrid y a los representantes elegidos por los ciudadanos.

El segundo plano es el de la materia que motiva la comparecencia o la invitación. Por su origen es en parte un asunto público, político, en una democracia. Por la materia de la invitación, en parte afecta al ámbito privado. Soy periodista, no político ni diputado, y afecta a mi actividad profesional, el periodismo, materia nuclear en el arco constitucional de un Estado democrático. Los periodistas, al ejercer nuestra actividad profesional, antes que estar haciendo uso de nuestro derecho a la libertad de expresión, somos depositarios, intermediarios de un derecho ajeno, cual es el derecho de los ciudadanos a recibir información veraz.

Por último, hay un tercer plano estrictamente privado, cual es mi actividad profesional, el periodismo, y en ese sentido los periodistas rendimos cuentas ante la opinión pública, no ante órganos políticos. Desde el inmenso y formidable respeto hacia cualquier Parlamento, que debe ser recíproco porque los representantes de los ciudadanos nos deben a nosotros el mismo respeto.

De estos tres planos evidentemente el segundo es el más complejo, con un punto conflictivo. Depende de cómo se plantee el asunto, puede resultar hasta perverso que un periodista, por haber efectuado su trabajo como periodista (informar, opinar, producir programas de televisión, documentales o películas de cine) amparado en el artículo 20 de la Constitución, deba justificar ante un órgano político su actividad y la remuneración pactada que en su caso ha recibido por ella. Y lo perverso está en que se le pidan explicaciones a un ciudadano que nada ha tenido que ver con la gestión de un medio público para que responda por las decisiones de la dirección política y profesional de ese medio, por cómo han administrado y gestionado su presupuesto, dado que mi desconocimiento de la materia es absoluto, al no haber trabajado como empleado de Telemadrid ni de ningún otro medio público jamás en mi vida.

En ninguna actividad de la vida vale todo. El sindicalista Lombardo y algunos diputados de Podemos tienen todo el derecho del mundo, y la obligación, de velar por el control del gasto de dinero público. Pero en sus batallas estrictamente políticas y de poder no deben meter, inmiscuir o utilizar a profesionales que nos limitamos a ejercer honradamente nuestra actividad profesional. ¿O es que es delictivo, deshonroso, inmoral o indecente que una productora desarrolle su actividad produciendo programas, documentales o películas para o con medios públicos igual que lo hace con medios privados? ¿O es que es delictivo, deshonroso, inmoral o indecente acudir cuando te llama un medio público a expresar tu opinión? ¿O es delictivo, deshonroso, inmoral o indecente aceptar una propuesta profesional de una productora para presentar un programa en una televisión pública?

En todos los países democráticos existe una industria audiovisual. Las productoras producen para los medios públicos o privados indistintamente. En España, desgraciadamente, hay sindicalistas y políticos como los de Podemos que consideran que solo pueden trabajar interna o externamente para los medios públicos sus conmilitones, aquellos que piensan como ellos o aquellos que les son obedientes. Piensan que solo tienen derecho a trabajar o colaborar con los medios públicos los afines, los suyos, los funcionarios en plantilla, muchos de los cuales han entrado al abrigo del partido que se ha turnado en el poder, por su afinidad u obediencia política y no por su cualificación profesional. Una visión totalitaria y nada democrática de los medios de comunicación.

Pues eso. Compareceré ante la Asamblea de Madrid, después de haberlo pedido voluntariamente, y pese a que Podemos no se haya dignado a responderme a mi petición. Así es como tratan a los ciudadanos. Ni responden a los escritos que les dirigimos. Compareceré el día 18 porque el PP lo ha solicitado atendiendo a mi petición de hacerlo voluntariamente. Quede claro. Voluntariamente y porque lo he solicitado yo. Y quedará clara también la canallada del sindicalista Lombardo, que sobre mi solo dijo falsedades, y a sabiendas, porque le consta fehacientemente que no dijo nada sobre mí que fuera cierto.