Sigue la ronda de conversaciones, y lo que te rondaré morena hasta que se forme Gobierno, si es que se forma. Hoy termina la segunda tanda Felipe VI con Rajoy y Sánchez. Ayer estuvieron en palacio Rivera e Iglesias, más plano en su comparecencia posterior que tras la primera visita. Y todo sigue muy en el aire.

En el PSOE la guerra es a muerte. Tras las filtraciones de los audios del Comité Federal que eran críticos con Sánchez (las intervenciones favorables no las sacan), el cabreo de la actual dirigencia es africano. Se palpa el estilo sucio felipista en la jugada. Y están preocupados. Porque empiezan a ver mucho movimiento en contra por abajo. Y a lo mejor la jugada de consultar a las bases les sale por la culata. Porque hay mucho mensaje circulando con invitación a defenderse “de tantas agresiones”, de la derecha, de la izquierda podemita, de todos, “y en estas hay que defender al partido, y algunos jefes no lo están haciendo”. Ambiente caldeado, cruz de navajas por una mujer, y ya veremos como termina.

En el PP siguen con la corrupción a cuestas. Lo de Valencia ha sido ya la guinda, la repanocha, el no va más, y lo que queda por ver, con Rita Barberá en capilla, a punto de ir caminito del Supremo con su Vuitton al hombro. Y Rajoy encastillado, encerrado, con la agenda vacía, y con el personal esperándole, aunque hay mucho miedo a mover un dedo. Y cerca de 50.000 militantes, amigos, empleados y sicarios a punto de irse a engordar las filas del INEM, porque es lo que tiene abandonar el poder absoluto, que muchos colocados se van a casa. Y jode. Y hay miedo a que algunos tiren de archivo, y de venganza rencorosa, y salga más mierda de la que ya ha salido.

Y en Podemos, tan felices que se las prometían, empieza a haber miedo. Mucho miedo. Preocupa que tras las aportaciones documentales de ABC, la UDEF se mueva rápido y pueda haber algún empitone por supuesta financiación ilegal con dinero procedente del extranjero. Y preocupa también que la repetición de las elecciones tenga consecuencias hace un mes inesperadas.

Vamos por partes. Lo que hace pocas semanas era para ellos un escenario ideal, todos a las urnas de nuevo y el PP subiendo, y Podemos creciendo por encima del PSOE ya no está tan claro. Vamos, que está más que oscuro. Y manejan encuestas que así lo certifican. Porque, primero, se barrunta que las “confluencias”, las formaciones que se unieron dando nombre a las listas en las últimas elecciones no se van a repetir. O al menos no todas. En Cataluña Colau no está por la labor. En Galicia está difícil. En Navarra también. Y quizá salven valencia, pero con coste. Y con Izquierda Unida la cosa está también cruda, aunque insista Iglesias en darle algún ministerio en el Gobierno que se quiere montar con Sánchez de adorno presidencial, y con él mismo con mando en plaza. IU está empeñada en seguir caminando sola hasta la desaparición definitiva. Y ojo con el PSOE, que con las primarias previas a las generales, si termina fracasando esta investidura, puede no solo no quedar por debajo de Podemos, sino remontar el vuelo con una cúpula dirigente renovada, y con otro cabeza de lista, seguro que mujer, que salvaría los muebles.

Y Ciudadanos, con Rivera ejerciendo un papel de sensatez que le puede permitir crecer frente a un PP enfangado en corrupción y parálisis absoluta de sus mandamases. Otra amenaza. Y las encuestas que empiezan a circular, donde algunas, sí, insisten en que Podemos puede al menos igualarse con el PSOE, pero otras con menos estrellas Michelin hablan ya de Podemos sobrepasado por Ciudadanos, que solo sacó 2 escaños menos que Pablo Iglesias sin sus adláteres. Y con el PSOE en remontada si camba de líder. Y el miedo es libre, y se palpa, incluso en la sonrisa de Errejón, la sombra de Iglesias, que ya no es una risa sarcástica o cínica, sino nerviosa. Porque sabe que la alegría quizá les dure poco. Y hay miedo en Podemos. Miedo creciente.

Nadie sabe lo que va a suceder. Nadie. Todo son rumores. Todo son especulaciones, mientras España sigue con un Gobierno en funciones que da pena. Y el rey tratando de esmerarse, pero no se lo ponen fácil ni los partidos ni otras reuniones que se están celebrando sin fotógrafos, cerca de su despacho, a las que acuden viejos dinosaurios de la política a confesarse con oficiante equivocado. Y que, aunque no son secretas, están empezando a molestar a algunos. Porque quienes se ven a cortina echada no tienen vela en este entierro, nunca mejor dicho.