Se calienta la lucha contra el Daesh tras la decisión del Parlamento británico de aprobar el bombardeo a los yihadistas en Siria, el Constitucional paraliza la independencia catalana y la campaña electoral en España empieza esta noche aunque llevemos muchos meses en campaña. Y siguen los ecos del debate a tres, que ganó Rivera.

Sí. Claro que es una opinión subjetiva, mía, la de que ganó el líder de Ciudadanos. Pero me han dado mucho bambú en las redes sociales tras mi artículo a vuelapluma escrito al terminar, y más aún tras publicar El País el resultado de la encuesta efectuada por la web del periódico organizador, que otorgaba la victoria a Pablo Iglesias con un 47,01 % de los votos, frente al 28,90 de Albert Rivera y el 24,09 de Pedro Sánchez.

Acepto con deportividad las críticas, las leo con atención, y desprecio la catarata de insultos bien teledirigidos por los sectarios de siempre y por las máquinas de votar, que en este caso funcionaron a saco en Venezuela. Sí, en Venezuela. Y ha sido el propio diario independiente de la mañana, ahora re denominado periódico global, el que me ha dejado helado al publicar en portada, solo veinticuatro horas después, el resultado de un sondeo que encargó a Metroscopia: El ganador del debate fue Albert Rivera con una valoración de 5,9 sobre 10, seguido de Pedro Sánchez con un 5,8 y Pablo Iglesias con un 5.

Qué significa esto. Muy sencillo, que una cosa son las redes sociales, otra las encuestas y otra la realidad. Lo cual debemos tener muy en cuenta de cara a las elecciones del 20 de diciembre. En el caso que nos ocupa, las redes dieron ganador por abrumadora mayoría a Pablo Iglesias. ¿Por qué? Después de consultar con tres sociólogos especialistas en la materia lo tengo claro: porque Iglesias y los suyos disponen de fieles seguidores jóvenes que son usuarios habituales de internet y saben cómo activar el voto en las encuestas de urgencia de los medios; porque Podemos dispone de los contactos necesarios para que desde servidores concretos se activen votos por decenas y parezca un accidente; y porque una vez conseguido el objetivo, esas mismas personas despliegan una intensa actividad acosadora e insultante en las redes sociales hacia quienes difieren de sus opiniones y valoraciones.

¿Por qué la encuesta de Metroscopia en el mismo País, con una muestra de 600 entrevistas, da ganador a Rivera e Iglesias pasa de primero a último, los tres aprobados, eso sí? Porque se trata de votos reales, individuales, no manipulados por máquinas. Y ojo al dato porque en esa encuesta Albert Rivera es, como en otras tantas consultas, el político que menos rechazo suscita. En el debate del lunes incluso los votantes del PSOE y el ausente PP valoraban al líder de Ciudadanos muy por encima del resto.

Dicho esto, la realidad del voto la conoceremos el 20 de diciembre por la noche, y ojito que puede haber sorpresas. Los que saben dicen que con una estimación de participación inusualmente elevada, de cerca del 75%, y con más de un 20% de indecisos, las realidad puede alejarse de la percepción previa de los sondeos. O no, que diría Rajoy, pero los veteranos sabemos que no sería la primera vez.

Ahora volverán los sectarios a darme estopa. Pues venga, vamos a ellos, en Twitter nos vemos, pero durante 24 horas han estado muy calladitos, quizá porque la encuesta de El País no la esperaban, y las máquinas en eso no valen. Y lo de Venezuela, sí. Me consta que el debate fue muy seguido, y que por decisión propia, no inducida por nadie desde España, claro, los especialistas del régimen de Maduro pusieron a trabajar los ordenadores a todo gas para que Iglesias resultara el más votado. Es lo que tiene la tecnología. Que es muy útil, que nos posibilita muchos avances, pero ojo, que no nos hemos caído del guindo, y hasta los más profanos en la modernidad cibernética sabemos de qué va la fiesta. Pues eso. Al lío en Twitter.

PS: en lo que hay coincidencia en todas las consultas es en censurar la ausencia de Rajoy en el debate. Pero ni eso garantiza que muchos de quienes le critican puedan ir a votarle el día 20.