Los que van a dar el golpetazo independentista en Cataluña, con Artur Mas a la cabeza, andan que no les llega la camisa al cuerpo, temerosos de que se les estropee la fiesta secesionista antes del chupinazo en el Parlamento previsto para el lunes. Son unos campeones de la violación de la legalidad, y en esa orgía de pasarse por el forro cualquier ley o reglamento que se ponga a tiro pasan hasta de los que ellos mismos se han dado. Y pisan el acelerador, desmelenados.

En Convergencia cada vez hay más discrepantes con las posiciones de Mas, pero no hay collons para abrir la boca, no vaya a ser que salga más porquería corrupta, que hay para todos. Mas con reuniones secretas con Pujol, a quien sigue obedeciendo, sumiso, que el patrón es el patrón siempre. Esquerra sigue de la mano de los corruptos a la espera de que revienten todas las costuras convergentes. La CUP juega al despiste. Y Garzón e Iglesias buscan su sitio en la indefinición culposa que les pasará factura.

Los Pujol, con la Ferrusola a los mandos, del carrito de la compra y de los tejemanejes familiares, a la espera de acontecimientos penales y políticos. Y Artur Mas echando leña en la caldera y rezando porque tarde en llegarle el tsunami judicial, porque sabe que le llegará.

Recuerdan la famosa sesión del Parlamento catalán en la que Maragall le espetó los del 3%, y la respuesta de Mas, ¿verdad?. Porque fue Mas el que se levantó a responder. Y no lo hizo preguntándole a Maragall qué era eso del 3%, o negando que fuera cierto. No. Se limitó a darlo por bueno y a decirle que si no retiraba sus palabras el Gobierno se iba a hacer puñetas.

El escándalo crece. Y la sociedad catalana permanece silente ante el latrocinio de la familia Pujol, que ha amasado, trincando, una fortuna que la UDEF calcula en 900 millones de euros, colocados a buen recaudo en paraísos fiscales. 900 millones de euros recaudados por los Pujol, con papá de presidente de la Generalitat y los niños, y los altos cargos de la Administración, de recaudadores. Porque los Pujol eran una Hacienda paralela, de modo que muchos catalanes han tenido durante años doble imposición. Y todo el mundo lo sabía, y todo el mundo callaba. Pero como me decía un empresario barcelonés hace una semana, “algunos pagaban y lo entendían como una participación en beneficios futuros, porque les prometían el oro y el moro, pero una vez que trincaban la pasta si te he visto no me acuerdo. No se cortaban un pelo”.

Durante los años del robo a manos llenas, Artur Mas ocupó consejerías clave en la maquinaria delictiva diseñada por los Pujol para hacerse millonarios a costa de los catalanes y envueltos en la estelada: conseller de Obras Públicas, conseller de Economía y Finanzas y conseller primero de la Generalitat. En cada momento donde le era más útil a la Ferrusola y a Pujol para manejar el cotarro político e institucional desde el que extorsionaban al personal para sacarles la pasta. Y aquí es importante recordar que el 3, el 4 el 5 y hasta el 10% de comisiones no las recaudaban solo los Ayuntamientos convergentes, sino también la Generalitat en la que Mas ha ocupado consejerías clave y desde diciembre de 2010 la presidencia. Y Mas sabe que al final va a salir toda la mugre.

El disparate secesionista en el que está instalado Artur Mas no es fruto de sus convicciones ideológicas. No hay más que leer sus escritos y escuchar sus declaraciones para saber que Mas no ha sido nunca independentista. Si se ha liado la manta a la cabeza es porque cree que solo de este modo puede seguir de presidente, y lo necesita para encubrir al máximo el latrocinio y permanecer aforado, y porque le viene al pelo su discurso independentista para, sabedor de que la causa judicial terminará salpicándole, poder alegar en su defensa que se trata solo de una vendetta de Madrid.

El silencio de buena parte de la sociedad catalana es incomprensible. Les han saqueado su dinero los Pujol y los suyos para amasar una fortuna a costa de los catalanes y aún pasean tranquilos por las calles e incluso muchos agachan la cabeza a su paso. Imaginen que el cabecilla de este clan mafioso hubiera sido Felipe González, o José María Aznar, o Rodríguez Zapatero, o Rajoy. La que les habrían liado.