Mientras Rajoy continúa con el incesante rosario de agasajos internacionales e inauguraciones, Artur Mas camina con paso firme hacia el abismo definitivo. Está acorralado. Su negativa a aceptar que las comisiones del 3% están directamente ligadas a los contratos de obra pública de la Generalitat resulta patética y ofensiva. Y la guinda fue aquello de que los fiscales que llevan el caso “son de Madrid, como si aquí no hubiera fiscales”. Le traicionó el subconsciente, o es que ha perdido definitivamente la poca vergüenza política que le quedaba. O ambas cosas a la vez.

La afirmación tiene su miga, porque permite adivinar que Artur Mas sabe que si los fiscales fueran “de aquí”, o sea catalanes, no tendrían cojones para investigar al Gobierno autonómico. Y lo peor es que aún no ha salido un solo fiscal catalán a la palestra para exigirle a Mas una rectificación inmediata. No se si no ha salido ni uno porque todos reconocen que es verdad, o porque el miedo les atenaza. Pero están callados. Y da también vergüenza.

Este es el concepto del Estado de Artur Mas. Otro más que entiende que la separación de poderes es una milonga, otro más que tiene un concepto totalitario del poder y que considera que el Ejecutivo lo puede todo. Y por eso lleva tanto tiempo financiando con dinero público, o sea, con dinero de todos los catalanes y todos los españoles, parte de él captado ilegalmente, su sueño independentista. Y después se presenta como víctima de una conspiración. A ver si ahora salen de nuevo todos los alcaldes, bastón de mando en mano, y le hacen otro homenaje por el latrocinio del 3%. Venga, con un par. Todos a la calle a homenajear al jefe de la banda del 3%, al jefe del cartel que se lo ha llevado crudo. Envueltos en la senyera, por supuesto.

Y qué decir de la reunión secreta con Pujol, que ahora resulta que no es la primera. ¿Qué hace el presidente de la Generalitat reunido con un delincuente, con el padrino de la famiglia? La reacción de Mas ha sido la típica. Más conspiración. Dice que los servicios secretos le siguen, le copian y le espían. Pero no dice lo único que tiene que decir una vez descubiertas las reuniones: ¿a iniciativa de quién se han celebrado?, y sobre todo, y por encima de todo, ¿de qué hablaron?

Ya saben que a mí me gusta la gente que no pone cara de inocencia a su culpabilidad. Por eso me repugna esa carita de yo no fui que nos pone Mas para exculparse. Pero me imagino los diálogos entre el presidente y su antecesor. Y no puedo evitar que me vengan a la cabeza diálogos de Los Soprano, de mi admirado Tony, mi Gandolfini favorito. Cosas de este tenor, pero en catalán, por supuesto: “mi padre estaba en ello, mi tío estaba en ello, mis amigos estaban en ello. Tal vez fuera demasiado vago como para hacer otra cosa”. O quizá “me da igual que nos tengan miedo. Dirijo un puto negocio, no un puto concurso de popularidad”. O, quién sabe, algo así como “solo jodemos al que merece ser jodido”. Puede que algo de este tenor, “no se caga donde se come, y menos aún se caga donde como yo”. No cabe descartar algo así como “la mierda te arrastra hacia abajo, el dinero fluye hacia arriba, hay que saber que corriente quieres elegir”. Y les encaja también aquello de “no pagaré, sé demasiado sobre extorsión”. Si Mas y Pujol nos contaran de que hablan en sus citas secretas no haríamos cábalas. Pero su silencio hace legítimo que juguemos con la imaginación a partir de los hechos conocidos.

Y me pregunto qué piensan los ciudadanos catalanes, independentistas o no, y por qué este silencio cómplice. Me parece una evidencia de hasta qué punto buena parte de la sociedad catalana está anestesiada, vive de ellos o les tiene miedo. Porque no me digan que permanecerían igual de mudos si todo lo que ya sabemos, más lo que nos imaginamos, lo hubiera hecho el PP. Claro que no. Estarían de manifa en manifa, inundarían las calles. Todo el día dando la barrila. Pero no, siguen en silencio. Y ERC y la CUP, todos tan progres, tan de izquierda, tan antisistema, maquinando entre bambalinas para ver si perpetúan en el poder a esta Convergencia anegada de mierda hasta la cocorota.

Y ya que estamos, me pregunto también, con esto de la corrupción, cuando van a empezar a empapelar a los grandes empresarios que pasaban por caja. Porque solo lo hacían para obtener algo a cambio. Ya conocemos parte de la lista. Y están casi todos. Entre ellos Florentino, el de ACS. Y luego dicen que el palco del Bernabéu lo utilizan algunos para hacer negocios. Que se lo digan a Convergencia.

PS: y atentos a la pantalla, porque en los próximos días y semanas va a haber más detenciones, y probablemente ingrese más gente en prisión. Esto está comenzando.