Va a peor lo de Cataluña. Y no digamos lo de Convergencia y Artur Mas. Se acumulan los indicios comprometedores, hay varios detenidos, algún encarcelado, el caso alcanza ya a adjudicaciones de obra pública del Gobierno de Mas y él reitera que se siente víctima, envuelto siempre en una senyera a la que desprecian. Víctima, dice, de una operación de caza mayor. Manda huevos con el president. Y con quienes le rodean, amparándole abierta o subrepticiamente. Ellos, que se les llena la boca para criticar la corrupción del PP y el PSOE, al lado ahora de quienes han robado a manos llenas a los ciudadanos catalanes, de quienes han utilizado el dinero público en su beneficio, de quienes se ha prevalido de su poder para arramplar con todo.

Ahí están, juntos por la corrupción, porque todo siga igual. Sí. Porque todo siga igual. Porque quieren mantener al frente de la Generalitat a un partido corrupto, que tiene hasta la sede embargada. Un partido que creó una formidable red de corrupción para llevárselo crudo. Un partido que no ha respetado las mínimas reglas de limpieza moral y política. Y todo por el sueño de una Cataluña independiente.

Mas y los suyos emplean el sueño secesionista como pantalla para evitar que se llegue al fondo de la porquería que acumulan. Se envuelven en la bandera y en la independencia para ocultar a los ciudadanos su gestión nefasta al frente del Gobierno para el que fueron elegidos y la porquera en que han convertido CDC. Un partido de derechas de toda la vida asociado ahora a formaciones que se dicen de izquierda que se están convirtiendo en cómplices por su ominoso silencio y su timidez cobarde.

Asombra la mansedumbre de los antisistema de la CUP, que dicen que quieren cambiarlo todo, pero que insisten en estar dispuestos a apoyar a un candidato de Convergencia, matizando que “sería bueno que la presidencia de la Generalitat no recayese sobre Mas”. ¿Cómo dice? Si depende de ustedes. Antonio Baños, que lideró la lista de la CUP, al que tantas veces he escuchado hablar tan claro, debiera expresarse como lo hacía antes de las elecciones. Que nos diga si van a apoyar a un partido anegado por la corrupción. Que nos diga si está dispuesto a apoyar a los corruptos porque la independencia está incluso por encima de la limpieza democrática.

Pero no, están todos juntos por defender a los corruptos, por evitar que se llegue al fondo de la porquería. Juntos por la corrupción, la derecha de toda la vida y la izquierda que dice querer poner patas arriba el sistema. Un monumento a la desvergüenza todo esto. Negociando a oscuras vaya usted a saber qué. Todos juntos denunciando una maléfica operación anti catalana del Gobierno de Madrid, la Policía, la Guardia Civil, la Fiscalía, los jueces. Como Franco, una conspiración, todos contra ellos. Y algunos les compran esa mercancía añeja y averiada. Y todo esto para que en pocos meses, ante la imposibilidad de formar Gobierno, se repitan las elecciones en Cataluña. A ver si siguen todos juntos. Y veremos por qué.