Vaya por delante que fue el periodista quien le sacó el asunto y mencionó al Ejército. No fue un impulso del ministro de Defensa, Pedro Morenés, decir en Radio Nacional que “si todo el mundo cumple con su deber le aseguro que no hará falta ningún tipo de actuación”, del Ejército en Cataluña. Pero sus palabras la liaron, y han sido aprovechadas por el victimismo nacionalista e independentista de siempre.

Pero es lo que tiene lo que les contaba ayer. El Gobierno y el PP han dejado la broma, y al ponerse serios se van de frenada. Y lo que queda. Porque han sido demasiados años de broma y ahora el sentido de la medida brilla por su ausencia.

Lo menos que podemos esperar de un ministro, y más aún de Defensa, y tan comprometido con el sector armamentístico, es un poco de sentido común, de sensatez, capacidad para medir sus expresiones, conocimiento del mundo en el que vive y experiencia para ser consciente de que sus palabras van a ser analizadas al detalle.

La pregunta, como debe ser, tenía intención y dinamita dialéctica, y la respuesta es de una imprudencia que asusta. Para empezar, porque tiene muchas lecturas. La obvia es que su respuesta no es más que el recordatorio del artículo 8 de la Constitución, que dice que las Fuerzas Armadas tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Vale. Y la Constitución está para cumplirse. Pero a partir de esa obviedad, están el tino y el tempo político. Y ahí Morenés se equivocó gravemente suministrando artillería al adversario político.

Porque la reflexión inicial, obvia, es que se refería a que si la presidencia de la Generalitat, los jueces, la Fiscalía, los Mossos cumplen con su obligación, “no hará falta ningún tipo de actuación”. O sea, lo que la mayoría ha pensado. Si en Cataluña no se violan la ley o la Constitución, nada pasará.

Sucede que, escuchado el ministro, caben más hipótesis. Por ejemplo, ¿quería decir Morenés que si alguna de las instituciones mencionadas incumple la ley actuará de entrada el Ejército? O, ¿se refería Morenés a que si el Gobierno de España no cumple con su deber actuarán los soldados? En ese caso, ¿a las órdenes de quién? . Y, ¿quién decide que todo el mundo está cumpliendo con su deber? Porque muchos pensamos que el Gobierno del que él forma parte no lo ha hecho, y jamás hemos pensado que el Ejército debiera actuar por ello.

No escribo desde una posición de cesión o acongojo ante los independentistas y el nacionalismo soberanista. Sino desde el sentido común. Morenés no tenía necesidad ninguna de echarle leña al fuego a veces fatuo de esta campaña electoral permanente en que vivimos. Si hay un ministro que debe ser especialmente prudente en un asunto como este es el de Defensa.

Para más inri, Morenés no añadió que el Ejército debe actuar siempre a las órdenes del Gobierno de la Nación, lo cual abre la puerta, claro, a cualquier interpretación. Y no está el patio para bromas, ya lo dijo García Albiol, y menos para bromas de tan grueso calibre negativo.

Y el PSOE enredado en su lío interno y su disparate, con González calentando también el ambiente, con la tercera vía en marcha.

Llega la Diada. Sigue la campaña. Esperemos que regrese el sentido común. Lo malo es que ya se sabe que es el menos común de los sentidos, y más en nuestra política desde hace demasiado tiempo, y que en campaña vale todo. Hasta que, como dijo Rita Barberá en Valencia, se dan la hostia. Entonces terminan en el Senado, de vacaciones pagadas. Y nosotros, el personal, a verlas venir.