Escribo estas líneas en Barcelona. Aquí la gente por la calle habla de sus cosas, como en todos lados, aunque los políticos y los periodistas hablamos de lo mismo, a veces pienso que lejos de la realidad del personal. Ecos del choque del PP con todos los grupos por las modificaciones del Tribunal Constitucional, y de la operación dirigida por Moragas para aislar internacionalmente al independentismo y a Artur Mas. Pero en el desayuno escuchaba en una terraza en el Borne una discusión interesante sobre los chicos de Podemos y su reacción al encarcelamiento en Venezuela de Leopoldo López. Y no salían bien parados los podemitas, a quien cada día se les ve más el plumero.

Sucede que Podemos tenía su gracia para algunos cuando eran percibidos como desobedientes civiles, gamberros de la política, rompedores de barreras formales y de fondo. Porque ese discurso cala en época de crisis, indignación y cabreo. Pero si sacan la cabeza, se integran en el paisaje y se confunden con los adalides de la vieja política son más de lo mismo, y se distancian de ese votante cabreado.

Iglesias y Errejón siguen en ese tacticismo tan de la casta de barnizar de moderación un discurso que pierde interés y adeptos si se modera. Pero Monedero, el profesor, relevado de cargos de responsabilidad, verso suelto a su bola, cuando habla lo hace sin careta, y claro, ahí sale el Podemos de verdad, a braga quitada que diría Umbral. Y se evidencian las contradicciones. Y es bueno que antes de votar la peña se de un paseo por Google y Youtube y repase lo que hay, para saber a quien se vota. Porque cuando llegan al poder se quitan el barniz, vuelve el hombre, como en el anuncio, y entonces estamos jodidos y ya tiene mal remedio.

Tras la terrible condena a Leopoldo López, en un juicio político sin garantías, donde ha sido acusado de todo, incluso de desafío al Estado y desobediencia, Monedero se despachó con Alsina. Y ahí salió, sin careta, el alma de Podemos, el fondo, la verdad de su pensamiento. O sea, un camino para entender lo que harían si desde la moderación socialdemócrata pillan cacho de poder.

Monedero dijo en la entrevista radiofónica que la condena a López era como cualquiera de las que se han dictado en España en juicios contra la kale borroka pro etarra. Un modo repulsivo de equiparar una protesta democrática y pacífica como la de los opositores venezolanos al régimen de Maduro con la violencia terrorista que ha causado decenas de miles de muertos en España. Comparar a Leopoldo López con los pro etarras es una canallada impropia de un demócrata.

Porque si a la vez uno escucha lo que Monedero, Iglesias, Errejón y compañía dicen de quienes plantean la desobediencia civil en esta España en crisis, la contradicción es alarmante, y lleva a conclusiones terribles. Para Monedero el culpable de los 43 muertos provocados por los pistoleros de Maduro en las protestas pacíficas que convocó Leopoldo López fue este por haber llamado al personal a la crítica al régimen.

Aplicado este criterio a España, habría que decirle a Monedero que si en España al ministro Jorge Fernández se le ocurriera, o antes se le hubiera ocurrido a Rubalcaba, enviar a un ejército de matones y pistoleros a reventar a tiros una acampada de indignados en Sol, o en la Plaza de Cataluña, dejando un reguero de 43 cadáveres en la calle, ¿dirían los de Podemos que la culpa es suya por haber convocado la manifa?.

Pone los pelos de punta pensar solo en ello. Pero es bueno que se quiten la careta, que no disimulen, que hablan con el alma, sin filtros, porque así sabemos de verdad lo que piensan, que es una forma de saber lo que harían si llegan a gobernarnos. Sin careta se vota mejor. Más que nada porque se sabe lo que se vota. Se sabe cómo son los desobedientes. Y cómo depende a quien se desobedezca a Monedero, Iglesias y los suyos les parece legítimo o creen que está justificado que el Estado los liquide y después encarcele a quien convocó la protesta. Vaya con los desobedientes. Sí, se puede desobedecer. Pero tiene consecuencias. Diferentes en función de quien gobierne