El asesinato de la peregrina norteamericana Denise Thiem ha conmocionado a centenares de miles de ciudadanos de todo el planeta que han recorrido alguna vez el Camino de Santiago o que planifican hacerlo en breve. En Los Estados Unidos se han seguido la desaparición, la detención del asesino y el descubrimiento del cadáver con profusión de espacio en televisiones y diarios. En España, el domingo El País relataba como el Camino digiere su crónica negra, y aportaba datos sobre otros asesinatos de peregrinas desconocidos por muchos.

Merece la pena detenerse en la declaración del detenido asesino confeso de Denise Thiem, y lo hago como siempre de la mano del experto psicólogo criminalista Jorge Jiménez. Probablemente antes de ser asesorado por el letrado Vicente Prieto, el detenido, Miguel Angel Muñoz Blas, natural de Astorga, efectuó unas declaraciones ante el juez que los expertos califican como típicas del detenido que se encuentra en un callejón sin salida.

Inicialmente Muñoz Blas confesó el crimen y aseguró que se encontraba en se momento en un estado de “ofuscación”, término muy socorrido a veces para abogados poco expertos, que carece de sustento alguno en el plano psicológico o psiquátrico, y que termina volviéndose en contra de quien lo emplea según avanza el procedimiento penal.

El detenido, tras reconocer que Denise Thiem se perdió y apareció en su propiedad, declaró que él la guió y acompañó, para añadir sin solución de continuidad que en un momento dado la peregrina se puso nerviosa y él la golpeó con una piedra, con la mala fortuna de que fuera a caer contra una piedra. No explicó, claro está, el motivo que le llevó a Denise a ponerse nerviosa hasta el punto de sentirse obligado a golpearla, como tampoco el por qué su “ofuscación” o locura transitoria duró solo el momento del golpe, mostrándose perfectamente lúcido en lo momentos previos y posteriores.

En opinión del profesor Jorge Jiménez, “los abogados debieran leer algo más sobre psicopatología y entender que, en determinada tipología de personalidad, existen ataques de violencia impulsiva o reacciones agresivas explosivas, pero no es posible generar un trastorno que influya en sus condiciones volitivas y cognitivas que dure solo unos pocos minutos. Y además, los comportamientos que suceden a posteriori son incompatibles con una persona desequilibrada mentalmente, siendo claramente compatibles con una planificación criminal típica de alguien que ha hecho algo malo y desea ocultarlo”.

Estas explicaciones del experto Jorge Jiménez encajan con el hecho de que Miguel Angel Muñoz Blas indicara al juez que, una vez fallecida la peregrina, transportó su cuerpo durante más de dos horas para enterrarla. A la vista de las condiciones del paraje se evidencia que el transporte por un camino forestal lo hizo cargando él mismo con el cuerpo de Denise Thiem, que pesaba 53 kilos y medía 1,63. En un artículo sobre comportamientos de ocultación de cadáveres, el profesor Jiménez explica cómo suelen realizarse habitualmente estos, “y para nada son compatibles con lo declarado por Muñoz Blas. Invito a alguien, con el estrés y ansiedad de haber matado a una mujer, a que coja un peso de 53 kilos y un volumen correspondiente a una persona de 1,63 centímetros, se la eche al hombro y camine por el campo durante más de dos horas. Doy por sentado que el lugar ofrece la intimidad suficiente como para poder llevar un cadáver sin que se encuentre con nadie, cosa también improbable”. Pues eso.

La ofuscación a la que se refirió el detenido no le impidió llevar a cabo otros comportamientos llamativos desde un punto de vista estrictamente criminal. Desnuda la víctima, decidió quemar sus ropas y la mochila y seccionar sus manos. Esto implica, además, que tuvo acceso o portaba un instrumento para cortar y material para quemar un cuerpo. Según el profesor Jorge Jiménez, “es posible que desnudar y cortar sus manos sean comportamientos que se deban a un intento de borrar pistas forenses, sin embargo habría que descartar la posibilidad de una connotación sexual en el crimen. Asimismo, la amputación de las manos como trofeo le da al hecho un cariz criminal mucho más complejo y aberrante. Si aparecen las manos cerca de un lugar donde él puede acceder fácilmente, como su casa, la segunda hipótesis sería muy plausible”.

En opinión de Jorge Jiménez, de esta parte del crimen debe haber restos de enterramiento, de fuego, de sangre… “En cualquier caso, Miguel Ángel Muñoz Blas en ese momento, muestra más un perfil criminal que de persona trastornada u ofuscada. Tiene, como digo, “conciencia forense” y entereza emocional y psicológica como para hacer lo que está haciendo”.

El arrepentimiento como estrategia penal aparece en el momento en que cuenta cómo la desentierra de ese lugar al ver que nadie la encuentra y la lleva al lugar donde finalmente fue encontrada, un sitio para él más visible, pero no lo suficiente, porque se han tardado meses en hallar el cuerpo tras una intensa búsqueda. Considera Jorge Jiménez que ese arrepentimiento se podía haber operativizado de otro modo más efectivo, pero es evidente que no estaba tan arrepentido. El episodio de los 1.000 dólares que dice encentra por casualidad y no en la mochila de la mujer, es una gota más de una declaración que no se sostiene”

Según fuentes jurídicas conocedoras de la investigación, la estrategia de defensa no parece que esté siendo la más atinada, y de cara a la vista oral y los peritajes que se hagan el detenido no lo va a tener fácil. Fuentes policiales consideran que ellos han resuelto el caso en lo que al trabajo policial se refiere, “pero judicialmente aún hay que dar pasos”.

La crónica negra del camino de Santiago da para una película. No se trata de meter miedo, pero si de recomendar a los peregrinos y sobre todo a las peregrinas, que tomen sus precauciones. Y eso es lo que están haciendo varias Embajadas de los países que más flujo de peregrinos contabilizan. El asesinato de Denise ha abierto los ojos de muchos y la industria que se sostiene a partir de una creencia religiosa se muestra preocupada por la resonancia internacional del crimen.