Ya se han abierto las urnas. Pasamos de las musas al teatro. Los ciudadanos de Cataluña votan hoy, si quieren, en unas elecciones autonómicas que han sido convertidas por Artur Mas y los suyos, con el beneplácito activo de los partidos nacionales, en una convocatoria plebiscitaria respecto a la independencia de Cataluña. Casi nada al aparato.

Hoy se juegan muchas cosas respecto al futuro de Cataluña, sí, y de España. La primera, la gobernabilidad de la Comunidad Autónoma a partir de mañana, que no va a ser sencilla a la vista de la sima que se abre entre independentistas y españolistas (cómo se simplifica todo) y a la formidable diversidad ideológica de los partidos y coaliciones, incluso en cada una de las listas.

Veremos si el independentismo suma hoy una mayoría absoluta de escaños del Parlamento catalán, aunque todo apunta a que sí, y en el supuesto de que lo logren, si el avance hacia la secesión se consuma como algunos pretenden en el corto plazo. Respecto al porcentaje de votos que consiga cada uno, que muchos consideran una suerte de referéndum, dependerá mucho del índice de participación. Pero sobre todo veremos a partir de mañana cómo es posible formar un Ejecutivo en Cataluña, porque una vez conocido el resultado va a haber sorpresas en las posiciones al respecto de cada una de las candidaturas. No todo va a ser como parece. Nada va a ser sencillo.

En la lista en la que se ha enmascarado Artur Mas hay quienes tienen pergeñado un plan para dar el golpe y, si la aritmética electoral lo permite, colocar al frente de la Generalitat otra persona, lo cual para Mas sería el ridículo definitivo. Por su parte, el propio Mas lleva semanas trajinándose algún acuerdo sorpresa que no va a poder consumar. Juego de traiciones en Junts pel sí que puede terminar como el rosario de la aurora.

En el PP, con un Mariano Rajoy que vaga como alma en pena, a partir de mañana pueden evidenciarse mil problemas internos que animen a algunos a tratar de descabalgar a Rajoy de la cabeza de lista del partido a las generales. En el PSOE, desde Andalucía se observa con detalle lo que sucede y también podría haber movimientos de tierra bajo los pies de Pedro Sánchez si el resultado es malo. En Ciudadanos confían en su éxito y consideran que va a ser un empujón importante para diciembre. Podemos sigue a lo suyo mientras consuma la liquidación por absorción de Izquierda Unida.

Y la CUP, ojo a la CUP y a su cabeza de lista, el periodista Antonio Baños. Conozco a Antonio. He coincidido con el como debatiente en “El Gabinete” del programa de Julia Otero en Onda Cero. Es un tipo culto, de excelente formación intelectual, leído, viajado, inteligente, con un fino sentido del humor, simpático, contemporáneo, irónico, radical, con una enorme carga ideológica y me consta que no se va a dejar engatusar por nadie. Les recomiendo la lectura de su libro “La rebelión catalana. España ante sus naciones”

Baños va a sumar los votos de muchos catalanes triturados por la crisis, muy de izquierda, radicales, anticapitalistas, partidarios de salir del euro e incluso de la Unión Europea, y claramente partidarios de romper con el antiguo régimen que para ellos representan tanto los partidos nacionales españoles como la burguesía catalana de toda la vida que ha terminado representada en buena parte en la lista de Romeva, Junqueras, Mas y compañía.

Quienes crean que a partir de mañana Baños y la CUP van a hacer seguidismo de Junts pel sí por la cara, como corderitos a votar lo que les digan, no tienen ni idea del percal. Los que consideran que van a hacer presidente a quien decidan otros de modo obediente no saben que en la CUP hay ideología, hay un plan, hay políticos que quieren hacer política y tienen un objetivo claramente radical y rupturista. No buscan la independencia a partir de un sentido identitario patriótico de pacotilla. Les interesa la independencia en la medida que les posibilite su idea de reventar el régimen en Cataluña y en España. Y muy probablemente no votarán a Artur Mas como presidente de la Generalitat en ningún supuesto. Baños y los de la CUP no se envuelven en la senyera cínicamente para trincar. Baños y la CUP tienen un plan y el resultado de esta noche puede colocarles en una posición favorable no para conseguir sus objetivos, pero sí para reventar los planes de otros y colocarse ellos en situación de dar un paso hacia delante.