Ya hemos comentado el acierto involuntario de García Albiol al anunciar que se acabó la broma en que estaba instalado el Gobierno español respecto a Cataluña. El candidato catalán del PP habla clarito y está satisfecho de cómo le están saliendo las cosas, aunque sabe que quizá no haya llegado a tiempo de poder obtener el resultado del que él se cree capaz. Pero detrás de la expresión de García Albiol, cuyo alcance superó sus expectativas, hay mucho más. Se acabó la broma dijo, y quería decir que se acabaron las consideraciones, las abstracciones, el buen rollo, las vías de diálogo. Esto ya va en serio.

Rajoy ha delegado en el catalán Jorge Moragas, eficaz cancerbero del presidente desde la jefatura de Gabinete de Presidencia, toda la estrategia del PP de cara a las elecciones del 27 de este mes, Diada mediante, y de las generales de diciembre. Y el plan pasa por una serie de medidas aún no conocidas que, tras la reforma que van a hacer del Tribunal Constitucional, van a ir goteando. Y que van a afectar a cuestiones políticas, jurídicas, sociales y económicas. Poco a poco, de aquí a las elecciones generales, el PP trabaja en dar varios puñetazos en la mesa para dejar claro al electorado catalán que ahora van en serio.

En el ámbito político, la internacionalización de la cuestión catalana, en la línea opuesta a la pretendida y fracasada campañita de la Generalitat y Artur Mas, está con la caldera a reventar. La mano que mece esa cuna es también la de Moragas. Rajoy está on fire, como le dijo a Cameron antes de que este le dejara claras las cosas al presidente catalán. Como Merkel.Y lo que queda.

Moragas dibuja ideas para golpear donde hace daño, y conoce bien el paño. Y cada poco habla o se mensajea con el candidato Albiol. Y habla cada día también con Rafael Hernando, que está preparado para llevar al Congreso las iniciativas que se malician otros. El ministro de Justicia tiene la caldera a tope diseñando ideas legislativas propias y valorando propuestas de otros departamentos. La ministra de Fomento ha aportado ideas inteligentes. Cristóbal Montoro y Luis de Guindos trabajan en proyectos que afectan a la pela.

Desde Presidencia me dicen que “ahora vamos a ser muy claros en la defensa de la unidad de España sin complejos. La situación lo requiere. Y eso nos va a ayudar a recuperar votos”. Y me insisten, cuando les digo que no parece que el repunte vaya a ser importante, en que las últimas encuestas no recogen el “efecto Albiol”, y tratan de irradiar un optimismo que percibo como excesivo, pero veremos. Ciudadanos sigue con pinta de que va a obtener un buen resultado. Y los socialistas, tras la yenka de González con su carta en El País y la posterior rectificación en La Vanguardia, siguen dejándose girones de credibilidad. Y Mas aferrado a los escaños, no al número de votos, y dispuesto a todo si con la ayuda de los que logre la CUP puede proclamar que son mayoría.

¿Se acabó la broma? La del Gobierno parece que sí, aunque tarde y mal. La broma de Mas y los suyos no se ha terminado. Queda mucho aún. Quedan muchas bromas, pesadas, pero ojo a las sorpresas que nos va a propinar el PP, pues me dicen que alguna es de calado. Y cuando filtran eso es que algo hay. Y ojito también a las investigaciones judiciales, que no han terminado y van a reventar también algún by pass. El patio catalán está más que calentito.