Dawn Allen

 

Se arriesga por los zocos del cotilleo político madrileño que en muchos rincones de La Moncloa se vive ya un escenario como de entre desastre y siniestro, de fin de época. Y me cuenta uno que anda puesto y con acceso, que Rajoy se afana en recuperar el trienio perdido para poder quedarse en la presidencia, y que dedica mucho tiempo al aprendizaje del inglés.

El inglés. El gran drama de nuestros presidentes. Suarez jamás lo manejó. González no lo hablaba y nunca lo aprendió atinadamente. Aznar se esmeró en instruirse en su manejo y el resultado fue histriónico, aunque opera con él como un cirujano tembloroso. Zapatero ni una palabra, aunque al final también se puso manos a la obra, con resultado no excesivamente satisfactorio.

Rajoy, que en las cumbres europeas aparece a menudo como si estuviera abandonado a su suerte, aparecería igual en esas fotos si hablara cinco idiomas. Porque su temperamento es el que es, y el temperamento no se educa ni se cambia. Pero está metiendo horas en el aprendizaje. Y tiene profesora. Y la profesora de Rajoy tiene La Moncloa que es un sin vivir de rumorología.

La profesora de Rajoy se aplica en enseñar inglés a otros en Presidencia. Aprovecha cada visita para dar clase a varios funcionarios. Muchos días echa la mañana, o la tarde, completas. Es mujer instruida, culta, viajada e inquieta, y pese a que en la foto de la antigua escuela que dirigió se la presenta como una Mata-Hari de revista, me dicen que es elegante, y de una belleza serena. Pero inquieta al personal. Y ya se sabe que donde hay más de dos seres humanos trabajando, y con tensión, y muchos hombres pasilleando, una presencia femenina de nivel altera la imaginación y la mala leche.

La agenda del presidente complica las clases. Habitualmente la profesora de Rajoy comparece a las 8,30 de la mañana, pero en ocasiones aprovecha el final de la tarde. Busca horas previas o posteriores al grueso de la faena, el hombre. Y dicen que es apañado, y aplicado, pero que debe mejorar.

Ella, la profesora, se llama Dawn Allen. Tiene currículo brillante. Nació un 19 de febrero, es madre de tres hijos y dicen quienes la tratan que Nico, su marido, es un tipazo con el que se lleva de cine. Estudió un Master of Arts and Hispanic Studies en la Universidad de Glasgow entre 1993 y 1998. Habla inglés, español y portugués. Figura como apoderada y directora de la empresa de traducciones “Yes you can”. Entre julio de 1999 y agosto de 2012 fue profesora y coordinadora del British Council. Ha sido hasta muy poco directora de estudios del English School San Ignacio de Loyola de Torrelodones, donde estudian sus hijos.

Quienes en Moncloa no le tienen ley al presidente se afanan en las coñas trotonas y deslizan rumorología. Pero quienes se saben la película me acreditan que ni media broma, porque Dawn Allen es profesora de fuste, mujer seria, divertida, con enorme capacidad de liderazgo e inquieta. Le interesa la política, y habla con algunos en Moncloa con soltura desde la crítica, porque Dawn Allen presume de conciencia social, afán por la protección de los derechos humanos, los derechos civiles, la protección social, el medio ambiente, la ayuda humanitaria y la reducción de la pobreza, y sostiene posiciones críticas con el Gobierno que preside su alumno en más de una cuestión de las que a ella le inquietan.

Dawn Allen habla con Rajoy de deporte, y hacen risas con la afición futbolera de la profesora. Al presidente le llama la atención que su profesora juegue habitualmente al fútbol. Es solvente portera del “Escularas”, equipo femenino de mini fútbol patrocinado por la English School San Ignacio de Loyola que dirigió. Sus compañeras la llaman “Guiri” y hablan maravillas de Dawn, de quien halagan su discreción, pese a ser objeto también de comentarios su condición de profesora de Rajoy.

Quien me cuenta desde dentro de palacio el asunto me explica que el presidente lee todo lo que puede en inglés, alaba sus avances en la expresión oral y, sonriente, me cuenta cómo el presidente “a veces hasta se suelta en casa para demostrar que sabe y entiende”, aunque su peculiar acento gallego y su arrastre de la ese no le ayudan a disponer de un acento brillante, “y eso, y su timidez, le frenan a la hora de hablar en público”.

Es el gran tema de cotilleo estival en Moncloa. La profesora de Rajoy. Está bien que aprenda inglés pero en lo que atañe a su presidencia del Gobierno, más le valdría haber tenido hace años un profesor de política. Y un entrenador personal que en su carrera de la oposición a La Moncloa le hubiera formado en empatía, conexión con la realidad, cumplimiento de los compromisos adquiridos, ejercicio democrático del poder, responsabilidad en la gestión y esos menesteres tan necesarios para quien se ocupa de la cosa pública.

La profesora de Rajoy y el alumno de Dawn Allen. Un par de seres humanos para hacer una película de humor inglés. Llega tarde, Rajoy. Me temo que no va a tener cumbres para practicar. Pero le vendrá bien para moverse cuando pase por la puerta giratoria. El inglés, digo. No se si es suficiente alumno para tan buena profesora. Puede que sí. Puede que no.