Algunos veníamos diciéndolo. La corrupción asola al PP, sin duda, que además ha reaccionado con complicidad insoportable y encubridora de tantos. Pero el PSOE, que tan estupendo se pone repartiendo cera por la Gürtel, Púnica y demás casos, estaría mejor calladito teniendo al sur la podredumbre que ocupa Andalucía entera. Y algo más.

La operación policial desencadenada ayer, que se inició hace más de un año, investiga el fraude multimillonario y masivo en la concesión de subvenciones para cursos de formación y empleo en Andalucía. Esta fase de la denominada “Operación Edu”, supuso decenas de detenciones de ex altos cargos de la Junta y empresarios.

En paralelo, sabemos por El Mundo que la Fiscalía tiene datos para pensar que el desvío ilegal de dinero público destinado a cursos de formación y empleo no se ha limitado a esta Comunidad Autónoma, e investiga ya a UGT en otros territorios. Un hilo que puede llevar a una madeja que termine por liquidar al sindicato socialista.

Hay quien considera que esta operación de la UDEF es un operativo político que tiene como objetivo evitar la investidura de Susana Díaz. Conociendo como se las han gastado en el Gobierno PSOE y PP, PP y PSOE, no es descartable. Pero vayamos al fondo del asunto. Este escándalo afecta de lleno a Susana Díaz. En primer lugar porque esta mujer no es una recién llegada. Políticamente le afecta el escándalo desde el inicio, pues formaba parte del Gobierno que es responsable político de esta tropelía de los ERE y derivados. Pero es que, además, ahora está afectada directamente, pues es bajo su mandato cuando se dieron algunos de los casos que ahora salen a la luz.

 

Ya no puede irse de rositas, poner cara de yo no fui y adoptar esa pose de plañidera que implora apoyo para ser elegida, después de haber convocado unas elecciones que no debieron celebrarse ahora. Veremos a ver qué hacen Podemos y Ciudadanos, que pueden quemarse en exceso dándole su apoyo a Susana Díaz y pagarlo caro a corto y medio plazo.

Desde los predios de los socialistas andaluces se filtra a los medios que ven más que factible un acuerdo con Ciudadanos, que querría evitar así verse contaminado en exceso por el apoyo que le va a dar a Cristina Cifuentes en Madrid. Desde Ciudadanos siguen reclamando tranquilidad. Y Podemos hace saber a quien le quiere escuchar que su apoyo a Susana Díaz está en barbecho, frío, muy frío, y que uno de los grandes escollos que han surgido es le negativa de Díaz a ceder a los chicos de Pablo Iglesias el control de Canal Sur. ¡No saben nada en Podemos!

Susana Díaz sigue en sus trece respecto a que si el sábado, fecha en que se constituyen los Ayuntamientos, no hay algún acuerdo que le haga presidente de nuevo, convoca otras elecciones. Veremos a ver que sucede hoy con su tanda de reuniones. Está todo en el aire.

Lo que no tiene duda es que en política, como en la vida, cuando se tienen cadáveres en el armario, terminan por salir y echarse encima. La responsabilidad política, y veremos si algo más, de Susana Díaz en el escándalo de los cursos es más que evidente. Desde hace tiempo. Otra cosa es que muchos no hayan querido verlo. Hay mucha porquería en este régimen que se resiste no ya a desaparecer, sino a cambiar siquiera. Y terminará saliendo toda. O casi toda. Tiempo al tiempo.