Frenesí de encuestas. Los sumarios de corrupción que no terminan nunca y que veremos cómo acaban. La peña que sigue cabreada. Rajoy asomando la cabeza en los mítines. Soraya y Pico trajinando con los medios con Cebrián haciendo otra vez de las suyas. Felipe González que manda otra vez en Ferraz. Ciudadanos jugando al límite en el alambre en Andalucía. Los sindicatos en la ruina. Izquierda Unida con respiración asistida. Rosa Díez desaparecida. Los medios en la UVI. Y Podemos que no puede, y se desinfla en la primera crisis, tempranera. Así está el patio, La fiesta de la crisis que no cesa, es un guateque de melancolía y preocupación por la regeneración que no asoma.

Podemos está en crisis. Se ha ido uno, Monedero, o le han echado con cariño, pero con el se van muchos aunque se queden, que es peor. Porque van a dar guerra. Y el desinfle puede acelerarse. Se veía venir, porque era tan acelerado el viaje a la socialdemocracia desde la trinchera, era tan evidente que Errejón, Bescansa e Iglesias estaban en la pelea de la casta, travestidos de lo que decían que no eran, que la cohesión inexistente pero aparente se ha ido al garete. Al calor del éxito de las Europeas, en vez de construir pasito a pasito, nos vendieron que querían gobernar en esta España del régimen implacable, y como era verdad, lo deseaban, la debilidad de su proyecto, la inconsistencia de su discurso les ha llevado a la pelea que les descose. Podemos iba a cambiar el modo de hacer política en esta España del Gobierno y el Ibex 35 y es esta España del Gobierno y el Ibex 35 quien ha cambiado a Podemos de cuajo.

Monedero, con ese aire muy estudiado de profesor gamberro y guay, de los que confunden ser contemporáneo con ser moderno y se quedan en reliquia, ha estallado tres meses después de evidenciarse que nos engañó con su problema fiscal. Ha librado un pulso con los que se han hecho con el control del partido, planteó el típico “o él o yo” frente a Errejón, e Iglesias, un clásico de la izquierda más rancia, le ha dado boleto. Con cariño, eso sí: “Juan Carlos necesita volar, con libertad para hacer lo que hace mejor, que es poner el dedo en la llaga”. Y para que se vaya acostumbrando, tocada la primera llaga, interna, le han volado por los aires, que es lo que hacen mejor los partidos de la casta, reventar al discrepante.

Monedero, como tantos en el PP y el PSOE, se ha ido y le han echado. Es como se hacen las cosas en este régimen. Se ha ido porque estaba saturado de tanta hipocresía de sus colegas. Se ha ido porque su metedura de pata con la pasta gansa venezolana le dejó a los pies de los caballos tras su respuesta tardía, mentirosilla y confusa. Se ha ido porque ha visto que no podía controlar a los chavales y sabe como se las gastan los suyos desde Lenin hasta hoy. Y le han echado porque en los partidos de la casta el que se mueve no sale en la foto. Le han echado porque les ha jodido en plena campaña. Le han echado porque se ha convertido en un peligro. Le han echado porque le invitaron a irse cuando lo del dinerete y Montoro y no entendió que ese cierre de filas era una carta de despido.

Pues eso, que seguimos en el guateque -de la descomposición del régimen. Pero ojo, que tanto movimiento, tanto miedo a cambiar las cosas en tantos, tanta encuesta con que viene el lobo puede tener efectos no deseados en las urnas, y los que manejan la pasta y el cotarro están en su operación de salvar el tenderete a toda costa. Van a pasar muchas cosas, y a lo peor todo cambia para que todo siga igual. Y el guateque de la crisis institucional, ética y moral que nos asola termina como un funeral mientras salimos de la crisis económica. Manda huevos