Hay varios ministros del actual Gobierno que ya le han hecho saber a Mariano Rajoy que, terminada la legislatura, en el hipotético caso de que el PP pudiera gobernar, no piensan repetir en el cargo. Alguno lo ha dicho públicamente. Y no solo ministros. Son muchos los altos cargos que se están moviendo buscándose las habichuelas.

Muchos de estos políticos del PP han movido ya sus hilos en las grandes compañías del Ibex 35 y aledaños para buscar acomodo. Alguno dispone ya de promesas concretas, que se cumplirán. En las firmas de siempre. Y preparan como sortear las limitaciones legales que pueden plantearse. En otros casos, como el de uno de los más importantes altos cargos de Moncloa, la pista llega a través de los movimientos para colocar a sus esposas en destinos diplomáticos de fuste.

Algún otro busca hueco en instituciones europeas. El más sonado y público es el caso de Luis de Guindos, que aspira, auspiciado por Mariano Rajoy, a presidir el Eurogrupo. La operación sería buena para Guindos, y buena para Rajoy, que lo consideraría un certificado de valoración y excelencia de su política económica.

En julio vencen los dos años y medio por los que el ministro holandés de Finanzas, Jeroen Djsselbloem, asumió el cargo. Guindos, con el apoyo de Rajoy, Moragas y compañía, lleva peleando el puesto desde finales de 2013. Hay mucha movida. El Eurogrupo ha de tomar decisiones respecto a si convierte la presidencia en un puesto de dedicación exclusiva y con una nueva estructura en la presidencia, buscando mejorar su funcionamiento, muy cuestionado.

Guindos es optimista. Rajoy también. Pero ambos saben que la espantada de Rato del Fondo Monetario Internacional, aún no explicada, la nefasta gestión que llevó a cabo, incapaz de oler la debacle que se avecinaba y su responsabilidad en el escándalo Bankia, más el hecho de que se acogiera a la amnistía fiscal, han dañado la imagen de España y perjudicado la operación de colocar al soldado Guindos, que estaba muy avanzada.

Desde Presidencia del Gobierno se traslada un optimismo moderado. Guindos no habla en público, pero en privado expresa sin cortarse su deseo y su convicción de que lo tiene casi hecho. Pero en otros ámbitos gubernamentales y del PP consideran que la cosa no está tan hecha e incluso ha habido algunos movimientos en la oscuridad para cargarse la operación, por considerar que el ministro de Economía ha hecho la guerra por su cuenta desde su no militancia, marcando algunas distancias frente al PP que han molestado en el aparato genovés.

En esta ocasión Aznar no se ha movido como hizo para colocar a Rato y no sabemos si va a ser suficiente con la incesante actividad del propio Guindos para trabajarse el puesto. El asunto no es baladí. España, bajo la presidencia de Rajoy, no ha estado bien considerada en la Unión Europea en lo que se refiere a sus instituciones. Por más que algunos hayan conseguido puestos de segundo nivel (en especial subordinados de Guindos), los intentos que ha hecho Rajoy por colocar a representantes españoles en puestos de primera fila han sido baldíos. Si falla la operación Guindos será un revés más para el presidente. Las espadas están en alto. La batalla es de alto nivel. Queda poco para conocer el desenlace. Estaremos atentos a la pantalla, y a la trastienda. Muchos se juegan mucho. No solo Guindos.