Seguimos con la campaña incesante. Podemos presentó su programa socialdemócrata para esquilmar a las clases medias con Monedero autor ausente. Ciudadanos endereza el rumbo negándose a ser comparsa en Andalucía. Susana Díaz trata de salvar los muebles mañana y el PP afronta horas cruciales en las que va a tener que retratarse.

Lo del PP es de traca. No hay día sin escándalo. Tras los de Rus en Valencia, la denuncia de Antonio Ruiz del Árbol en El diario es demoledora para el partido. Naseiro, el tesorero, declaró ante notario que Aznar mandaba en la Caja B del PP, que existe desde que se fundó el partido. Una información con abundancia de datos y documentos que evidencia además que el PP repartía de siempre sobresueldos con pagos en negro y fraudes a la Seguridad Social. Otro bombazo en la línea de flotación que llevó a un dirigente de Génova a comentarme esta mañana: “Comprendo que así al final no nos vote ni dios. No hay forma. O Rajoy se da cuenta de que hay que dar la cara, aportar explicaciones, pedir disculpas y dar un paso al lado y rehacer el partido o nos vamos todos al garete”.

Y Aznar en silencio, consultando con Fazmatella, cuando debiera hacer algo, porque le afectan responsabilidades políticas en este guateque de corrupción que es el PP. El mismo dirigente de Génova, que conoce los pasillos populares desde Alianza Popular, me garantiza que “Aznar no es el que diseñó el sistema de financiación y las operaciones en B. Todo eso se hizo con Fraga, con Naseiro y los suyos de cerebros. Pero Aznar, y luego Rajoy, asumieron esa metodología, no cambiaron el sistema, dejaron hacer sabiendo lo que hacían y ahora estamos como estamos, camino del desastre total”.

Lo de Naseiro tiene miga. Detrás de la filtración de los documentos que entregó a un notario tras salir de prisión en 1990 hay una batalla política interna dentro del PP, pero además hay un conflicto familiar de primer orden sin resolver y la mano de un imputado que se la tiene jurada y espera su momento.

Y Rajoy a lo suyo, pero con un problema en Andalucía, donde Arenas el perdedor maneja unos hilos que se le van de las manos con Moreno Bonilla en el escaparate.

Una vez que Ciudadanos parece haber recuperado la cordura, y que Podemos le ve las orejas al lobo., Susana Díaz se ha remangado para buscar la elección por el único camino que a día de hoy parece posible, que es el que no deseaban. Ponerse de acuerdo PP y PSOE, con el eficaz apoyo del Ibex 35, la madrastra que todo lo puede, para salvar los muebles. Pero no va a ser fácil. Incluso me atrevo a pronosticar que en Andalucía habrá otras elecciones.

Moreno Bonilla jugaba a que la investidura de Díaz no era cosa suya. Pero Susana tiene mucho recorrido, el colmillo retorcido y ahora busca el acuerdo sobre la base de que el acuerdo respeta el criterio de posibilitar que gobierne la lista más votada. El discurso del sentido común, lo institucional, los partidos fiables frente a los imberbes que no se enteran, el sentido de Estado y todas las milongas que Rajoy, el PP, Sánchez, Díaz y el PSOE han largado durante meses. Pero claro, si el PP acepta, ello supondría que después gobernaría en muchas ciudades de España imposibilitando acuerdos del PSOE con otros partidos derrotados. Y ahí llega el vértigo. De los unos y de los otros. Entran en juego claves de ámbito nacional. Entra el canguelo. Y pasan los minutos y las horas sin vislumbrarse un acuerdo.

Es lo que tiene esta política, es lo que tiene este régimen en descomposición. Que cuando salen a flote las toneladas de mierda que ya han salido, y las que quedan todavía, llega un punto en que no hay forma. Los teléfonos no dejan de sonar. El poder real está en vilo. Hay muchos intereses en juego. Y mucho miedo. Y el miedo es mal consejero. Pero así es como están las cosas. Así de mal es como estamos. Y lo que queda hasta las generales de final de año. Cabeza fría y atentos, que el campo está embarrado y hay mucho juego sucio.