Solo restan cinco días para las elecciones autonómicas y municipales. El domingo es el día. Aunque la campaña no termina, porque seguiremos en campaña permanente hasta las generales que solo Rajoy sabe, si lo sabe, cuando se convocarán. Y todo está en el aire, hay mucha incertidumbre, muchos nervios y mucho acojono por doquier. Nunca habíamos llegado a unas elecciones en nuestra democracia con el panorama tan abierto.

Esta semana nos libramos de las encuestas. Juegan su papel los institutos demoscópicos, y no han cesado de publicarse. Y si hiciéramos un reality televisivo sobre las cocinas y los fogones de las empresas que las hacen no habría ni una estrella michelín y me temo que si tendríamos mucho escándalo. Las muestras son pequeñas o más pequeñas, los que saben de verdad critican algunas metodologías de trabajo, corren rumores sobre intereses poco confesables en quienes las hacen y algunos de quienes las encargan. Y ya se sabe, si al final no aciertan es que, claro, hay mucho voto oculto y miedo a responder la verdad.

El PSOE cierra la campaña a garrotazos. Ya se ha explicado en esta república de las ideas que hay una operación en marcha para investir la semana próxima a Susana Díaz como sucesora de Pedro Sánchez si el resultado es tan malo para los socialistas como algunos pronostican. Y la cruz de navajas por el poder del partido, como en la canción. Brillos mortales despuntan al alba, sangres que tiñen de malva el amanecer. Y muchos testigos desde el portal.

En el PP Aznar y Rajoy no se ajuntan, aunque el ex presidente del Gobierno y presidente de honor del partido se ha prodigado donde y cuando el ha querido. Y defendió con ahínco a su esposa tras los palos que le suministró la candidata. Esperanza Aguirre ha dado un paso atrás después del feo a Ana Botella y ayer, desconocida, estuvo blandiblú elogiando a la alcaldesa a la que quiere suceder: “Ha hecho una tarea de titanes”. Vaya titanes están hechos estos líderes del PP.

Podemos sigue con sus tensiones internas y su miedo a seguir bajando. Rivera y sus ciudadanos continúan optimistas, IU permanece en la cuneta y en UPyD asumen el desastre.

Yo no tengo idea de lo que va a suceder. Me malicio que a la hora de la verdad PP y PSOE bajarán menos de lo que ahora puede parecer, pero no descarto nada. Trato de huir de la campaña, pero no puedo. Constato que los partidos y el régimen están muy tocados e intuyo que muchas cosas van a cambiar. Pero son muchos trienios ya en la batalla. Queda muy poco para la hora de la verdad primera. Lo que suceda el domingo será un buen indicativo para el partido de verdad, que son las generales. Lo que no parece que vaya a cambiar es el nivel del debate político y periodístico. Ya tu sabes, como dicen en Cuba.

Y las concesiones de los nuevos canales de televisión. Batalla mediático-empresarial-política que libra el Gobierno con los grandes del sector y del Ibex 35, con Cebrián que pide otro canal, recién cerrada la venta de Canal + a quien manda de verdad en España. Cebrián, que se hizo con un canal en una concesión que vulneró la legalidad, que jugó sus bazas en la adjudicación de otras, ahora, consumada la venta, pide otra. Pero esta es otra historia. Que les contaremos. Porque queda mucha tela que cortar. Y muchos canales en el aire.