Decían que fue la clave del éxito de la política económica de José María Aznar. Era el que todos veían como sucesor. De él se ha escrito que fue el mejor ministro de Economía jamás conocido. Una biógrafa apresurada escribió su vida, autorizada, y hoy vivirá sus páginas como un baldón. Se piró del FMI sin dar explicaciones. Se incorporó a Consejos más que bien retribuidos y en 2010 llegó a la ansiada presidencia de Cajamadrid. Después llegaron Bankia, la estafa masiva de las preferentes y la guinda de la mierda en torno a las tarjetas negras, por opacas a Hacienda, con las que se llevaban más pasta aún. Y ahora nos enteramos por la prensa de que Rato se acogió a la amnistía fiscal de 2012, y él dice que es un tema personal.

Personal, dice. Claro. Personal. Vaya rostro de cemento. Y vaya vergüenza para el Gobierno y el PP. Sí, el partido que iba a bajar los impuestos y a regenerar la democracia, y nos va a  el país hecho unos zorros. Rato estaba en la lista de los más de 700 personas que Hacienda envió al Servicio Ejecutivo de Prevención y Blanqueo de Capitales (Sepblac) para que investigara. Pero Rato niega haber recibido ninguna notificación en tal sentido, pero parece que sí que le investigan por presunto blanqueo.

El hombre clave del “milagro” económico de Aznar, imputado ya por estafa y falsedad documental en el “Caso Bankia” está en la lista de la vergüenza. Y ello es motivo, o debiera serlo, de rubor y bochorno para el PP en general, y muy especialmente para Mariano Rajoy, que mira para otro lado, y para José María Aznar, origen de buena parte de la merdé que enfanga a su partido. Aznar, que no para el hombre de viajar y cobrar una tela por asesorar y adoctrinar a empresas, empresarios, universidades y gobiernos, muchas veces muy bien pagado por ello, pero que tampoco da explicaciones ni asume responsabilidades por tanta porquería que se generó a su alrededor.

Este Gobierno, Rajoy, Montoro y cia., tras incumplir sus compromisos electorales en materia fiscal de modo flagrante, utilizar la Hacienda Pública para perseguir al discrepante y reventar el lomo al cotizante, se sacó de la manga una amnistía fiscal para golfos varios y amiguetes de toda la vida. El personal al borde, o hasta el corvejón debajo del umbral de la pobreza y ellos a lo suyo, al trinque propio o al consentimiento del ajeno. Y Se extrañan del auge de Podemos, Ciudadanos y compañía. Ya les vale. Tanta mangancia entre tanta miseria. ¿Alguna vez alguien en el PP le dirá a Rajoy “hasta aquí hemos llegado”?. Por decencia. Por honradez. Por honestidad.