Rajoy sigue a lo suyo, en la crisis que no cesa, con el partido y el Gobierno a la intemperie. Y Rosa Díez también a lo suyo, en la destrucción definitiva de UPyD. Y Albert Rivera subiendo, y subiendo. Y Susana Díaz limitándose a lo mínimo ante el escándalo que no cesa, ahora con los delegados de Empleo y los cursos de formación.

Vale que destituyó a dos delegados detenidos, pero es que solo faltaría. Tan solo dos días después de las elecciones, un nuevo escándalo en esa Andalucía cautiva del PSOE, donde no es que haya redes clientelares, es que hay un magma corrupto, en términos económicos, morales y políticos, que exige un comportamiento nítido que Susana Díaz no nos ha brindado.

Está la redada. El trinque. La golfería a mansalva en materia tan sensible como los cursos de formación y en un organismo tan esencial como las delegaciones de Empleo de la Comunidad Autónoma con más paro de España. Porque además esto llega tras el escándalo de los ERE. Y está lo de la ex delegada de Empleo en Jaén, Irene Sabalete, que pone los pelos de punta. En la campaña de las elecciones autonómicas de 2012, que ganó el PP, pero tras las que gobernó el PSOE junto a IU, esta señora advirtió a los trabajadores de la delegación que se irían al paro si no ganaba el PSOE, les forzó con esa advertencia a hacer campaña en la calle a su favor y a presionar a los comités de empresa de las empresas que habían recibido subvenciones. Con estas frases: “Si no ganamos las elecciones no vais a trabajar en la Junta. Os quiero a todos, si os comprometéis con este proyecto y con la continuidad personal vuestra, haciendo campaña electoral… todos los que estamos aquí, independientemente de que seáis afines al PSOE, PP, IU o a UPyD. Me da igual… Que nadie esté en la oficina, y si no podéis meter los datos, y si no podéis, la gestión dejadla un poquito aparte. Un poquito aparte no, aparte. Os quiero en la calle, visitando a las empresas a las que hemos dado ayudas. Como los Testigos de Jehová”. Vomitivo. Y todo grabadito por orden judicial y obra en el sumario.

Así funcionaba esta mujer. Y me dicen que no era el único cargo de la Junta en actuar así. Esto es muy típico del PSOE. Comenzó con entusiasmo este estilo de hacer política, chantajista y tan siciliano, este modo de entender como privada la cosa pública, con el referéndum de la OTAN, cuando Rubalcaba hacía listas en la Secretaría de Estado de Universidades, ante el canguelo por la posibilidad de que saliera el no. Y hasta la fecha. Y en Andalucía más aún.

La tal Sabalete ha abandonado el partido pese a que el responsable del PSOE en Jaén tuvo los huevos de comparecer diciendo que defendía “la honestidad, honradez y buen hacer” de la señora Sabalete. Pero Susana Díaz tenía que haber salido, contundente, a dejar claro que es verdad el discurso del socialismo de Sánchez y de ella misma, “incompatible con la corrupción”. Me parto. No vale con destituir a Sabalete. Está tardando en comparecer y hablar claro. Pero no tiene pinta de que lo vaya a hacer. Ella era consejera con Griñán. Quizá calla porque sabe demasiado. Así está el PSOE. Así está el país.