Vamos de encuesta en encuesta hasta la derrota, o la victoria final. A los dos grandes partidos no les llega la camisa al cuello. En Andalucía, presagio de la que se avecina, Podemos se mantiene arriba y Ciudadanos se perfila como aspirante a ser la llave. Y arranca la última semana de campaña con las espadas en alto y los cuarteles generales temblando. Y UPyD a lo suyo, cuesta abajo.

Llegan las urnas. Empieza el baile de verdad. Se terminó el tiempo de las musas y comienza el teatro. Y después llegarán las autonómicas y municipales. PP y PSOE pueden terminar siendo partidos residuales en Cataluña, País Vasco y Navarra, evidencia de que no tener un discurso de ámbito nacional pasa factura. En Cataluña, Podemos golpea duro también a ERC, la CUP se puede ir al garete y Artur Mas probablemente opte por no convocar en septiembre aunque lo haya anunciado. En el País Vasco lo del PP es serio, al borde del derrumbe total. Y Navarra le quita el sueño al Gobierno, pues las encuestas apuntan a que Bildu y Podemos pueden sumar una mayoría que lleve al Parlamento a reclamar la anexión al País Vasco, que es la que nos faltaba para el duro del descalabro del modelo territorial diseñado con la Constitución. Veremos.

Lo que tienen las campañas es que los candidatos se calientan. Ofrecen lo que no está escrito. Y los que están en el poder ya ni te cuento. Rajoy anunció en Andalucía que va a eliminar el límite de la edad para que un autónomo capitalice su desempleo para poder poner en marcha una actividad profesional. Además, disfrutarán de tarifa plana de la Seguridad Social. Una buena propuesta, pero me pregunto por qué espera a la campaña electoral para estos anuncios. A buenas horas. ¿No se dan cuenta de que esta política ya no cuela? ¿No van a aprender nunca que los tiempos han cambiado, que el mercadeo ya no cuela, que se les ve el plumero?

Es probable, según los que saben de esto, que el importante voto oculto que aparece en las encuestas, al aflorar el día de las urnas, les de a los partidos del régimen una alegría y el descalabro se minimice. Como es posible lo contrario. En cualquier caso, esta campaña está sirviendo para constatar lo que ya sabíamos. PP y PSOE son dos partidos que o se renuevan o mueren, muerte a la italiana. Podemos se va enterando de que la vida es dura y en la calle hace frío, y muestra ya debilidades en su fortaleza de populismo ilusionante y preocupante. Ciudadanos ha jugado una buena partida a rebufo de Podemos y en el sprint crece y aspira a más. Izquierda Unida puede quedar reducido a partido residual. Y el futuro se adivina complejo, con Parlamentos en los que va a hacer falta mucha cintura negociadora, donde más de uno va a tragar sapos y hemeroteca, y donde gobernar va a ser más que nunca el arte de lo posible. Y difícil, muy difícil. Gobernar puede ser para algunos quizá hasta un calvario.