Escribo deliberadamente por la mañana, antes de que cierren los colegios electorales en Andalucía. Tras la absurda y antediluviana jornada de reflexión (ni eso han cambiado los partidos del régimen en el mundo 2.0 que vivimos), hoy es un día importante. Por lo que suceda en las elecciones andaluzas y por las consecuencias que pueda tener en el resto de convocatorias electorales que se avecinan de aquí a finales de año.

Durante la precampaña y la campaña en sí misma, Rajoy y Felipe González, dos viejas glorias del anciano régimen, velan por la pureza del bipartidismo a las ordenes de quienes manejan los hilos en la sombra. Pero su discurso solo cala entre los más viejos del lugar, los que no quieren que nada cambie para permanecer en el machito.

Todas las encuestas, con matices, anuncian el fin del bipartidismo, un retroceso importante en votos de PP y PSOE, la irrupción de Podemos y Ciudadanos con peso en las cámaras legislativas, batacazos de IU y UPyD y unos parlamentos complicados de gobernar. O sea, que PP y PSOE ya pueden ir preparándose para gobernar en minoría y más adelante, ya veremos, quizá para formar una gran coalición en España o para apoyarse uno a otro a base de abstenciones.

Es verdad que llegada la hora del voto, a veces una pulsión conservadora invade a muchos y los batacazos son menos de lo que se pronosticaba. No lo sabemos. Pero esta vez parece que va en serio. En este escenario, si las encuestas aciertan, me cuentan que ya tienen hablado los dos grandes partidos que en Andalucía gobernaría Susana Díaz a golpe de abstenciones del PP, para después reeditar en su caso el escenario al revés en Madrid e ir preparando el terreno para las generales. Porque es cierto que la actividad legislativa de las cámaras autonómicas tampoco tiene la trascendencia del Congreso de los Diputados, y salvada la aprobación de los presupuestos, las cosa se puede arreglar.

Pablo Iglesias y Albert Rivera, los líderes de Podemos y Ciudadanos, tienen claro como el agua cristalina que no se van a prestar para hacer de bufones de la feria bipartidista para posibilitar gobiernos populares o socialistas a dos telediarios de unas elecciones generales que son el gran objetivo para todos. Observan el panorama, preparan el día después y no les veremos formando gobierno, porque saben que ello sería su muerte a medio plazo.

Susana Díaz puede haber hecho un pan con unas tortas disolviendo el Parlamento y convocando elecciones, y le puede costar caro en sus ambiciones nacionales auspiciadas por el señor X que no deja de moverse en la sombra entre business y business. Como tenga que volver a formar Gobierno con IU en Andalucía, Susana Díaz puede haber hecho un ridículo histórico.

Y ojo, que nadie está reparando en una de las preocupaciones esenciales de los cuarteles generales de PP y PSOE. Lo que nadie duda a estas alturas, salvo sorpresa mayúscula, es que ambos partidos van a padecer una merma importante en número de escaños, en Andalucía y en todas las elecciones que vienen. Ello tiene una consecuencia gravísima para ellos: las subvenciones que reciben por esa vía se van a ver mermadas seriamente tanto en el ámbito autonómico como nacional, lo cual va a afectar seriamente a la caja de ambos partidos. La primera consecuencia será meter la tijera, recortar estructura, por la vía de ERE encubiertos. Porque, además, al reducirse el poder municipal, autonómico y nacional, se reduce proporcionalmente la posibilidad de colocar a la peña, a su gente, lo cual va a ser un duro golpe, sobre todo ahora para el PP. Y ya se sabe que los cabreados son un peligro, porque es por ese camino por donde muchas veces comienzan los escándalos a ver la luz. Por el personal que se siente abandonado, vendido, sin trabajo y a verlas venir, o sea, como la mayoría de los ciudadanos.

O sea, que atención a las elecciones andaluzas. Habrá que analizar los resultados al detalle, con calma, con la cabeza fría, proyectando los resultados hacia el 24 de mayo y hacia finales de año. Y encontrando las muchas claves que funcionan en este final de régimen que se avecina en el que van a pasar muchas cosas. Muchas.ner en el resto de convocatoriasaqulas elecciones andaluzas y por las consecuencias que pueda tener en el resto de convocatorias