El último discurso de Mariano Rajoy como presidente de Gobierno en esta legislatura fue decepcionante. Es verdad que después en las réplicas se animó y se mostró más combativo y hasta se cabreó en varias ocasiones. Pero su intervención inicial, su alocución inicial, la que da cuerpo al debate, fue la de un administrador que está en las nubes, que vive en otro mundo.

Una vez más Rajoy acreditó que todo lo fía a los datos macroeconómicos, y Arriola le tiene convencido de que por ese camino ganará las elecciones. Ya veremos. Pero Rajoy tiene acreditado que vive muy lejos de la realidad que viven los ciudadanos españoles, y mostró una frialdad y un aparente desinterés por los problemas de todos que asusta.

En España ha ocurrido un drama, la quiebra de la clase media, y Rajoy parece que no se entera. Las desigualdades sociales incuestionables, desconocidas hasta la fecha, parece que no existen para nuestro presidente. La política no va con él. No entro en ninguna de las grandes cuestiones políticas que nos ocupan. Ni una mención a los gravísimos incumplimientos de su programa electoral, el que le llevó a disfrutar de la mayoría absoluta mas desaprovechada que hemos conocido. Ni una brizna de reconocimiento de que la reformita fiscal que ha realizado no nos devuelve la pasta que nos sacó Montoro los dos últimos años.

Por supuesto, nada que decir sobre Bárcenas, á Gürtel y la corrupción que asola a su partido. Nada del rescate de 100.000 millones a las Cajas. Bueno, sí, mentir diciendo que no hubo rescate. Nada del severo problema territorial, especialmente el asunto Catalán. Nada de la Ley del Aborto. Nada de la abdicación del Rey.

Es verdad que anunció algunas medidas económicas de carácter social que, si se llevan a la práctica, pueden no estar mal, incluso bien para muchos. Pero lo que tiene no hacer política es que ni lo positivo eres capaz de transmitirlo adecuadamente desde esa frialdad rajoyana que asusta.

En fin, nada de política. Números, números y más números. Impasible ante la realidad social. Indiferente a los sentimientos de los ciudadanos. El discurso de un administrador en las nubes. La enésima decepción de Rajoy en el que parece ser el final del régimen.