Hace tan solo doce días estaba sentado frente a Antonio Ledezma en su modesto despacho del centro de Caracas. El Alcalde Mayor del Distrito Metropolitano de Caracas viste traje azul oscuro, camisa azul clara y una corbata naranja con elefantes trompa hacia arriba que no le han dado buena suerte. Habla pausadamente. Es un tipo tranquilo. Mueve mucho las manos y extiende los dedos índice para abrochar gestualmente sus expresiones. Junto a el está Mitzy Capriles, su esposa, una mujer menuda que denota firmeza y apoyo incondicional a su esposo, con el que colabora cada día. Hoy Antonio Ledezma está preso en la cárcel de Ramo Verde, donde ha coincidido con Leopoldo López y otros muchos opositores al régimen chavista que con Maduro al frente está arruinando Venezuela.

Sobre la mesa un busto de Bolívar y muchos papeles y recuerdos personales y políticos. Hablamos de Venezuela, y de España. Me advierte de los riesgos que en su opinión tiene para España el auge de Podemos. Y sabe de lo que habla. Lo sabe muy bien.

La conversación fue premonitoria. Me observa fijamente y en voz muy baja me dice que en Venezuela “el Gobierno se controla a sí mismo. Como decimos coloquialmente, se despacha y se da. Aquí hay tribunales que condenan a inocentes, absuelven a culpables y tenemos una Justicia manipulada. Aquí el Gobierno utiliza los cuarteles militares como los salones de reuniones del partido de Gobierno”. Y sale a relucir Juan Carlos Monedero, del que sabe muchas cosas: “Yo quisiera saber qué haría el señor Monedero si en vez de vivir en España, viviera aquí en Venezuela. Y si aquí en Venezuela él podría escribir, declarar, hacer actividades públicas como las que él hace, como hizo recientemente en la Puerta del Sol. Iría preso. Aquí a nosotros no se nos permite ir a la Plaza Bolívar. Se nos amenaza con los llamados colectivos, grupos de fuerza. Porque el Gobierno usa la violencia”.

No tiene dudas respecto a que en Venezuela “hubo gente de buena fe. Mujeres del pueblo, intelectuales, académicos, artistas, deportistas, periodistas que confiaron en el discurso chavista de buena fe. Porque de verdad creyeron que esas propuestas, esas ilusiones, terminarían mejorando las cosas”. Y ahí lanza la advertencia hacia España: “Pues bien, de esos sueños hemos pasado a esta pesadilla. Y la gente en España, que ha sido un ejemplo de cómo hicieron la transición sin que se derramara una gota de sangre. Y no hay cosa más perniciosa para un pueblo que el populismo, la demagogia. Y no hay cosa más valiosa para un pueblo que la libertad, saber que puede contar con las instituciones, con el derecho a expresarse y a pensar libremente, y eso es lo que hemos perdido aquí. Es importante que lo sepan en España”.

Eleva un poco el tono dentro de su mesura al denunciar que “los que habían prometido acabar con la corrupción, garantizar la autonomía de los poderes públicos, lo que han hecho es establecer una dictadura en Venezuela. Aquí el Gobierno ha comprado todos los medios de comunicación. Y si usted hace una denuncia contra un medio de comunicación eres un traidor a la patria, y eres perseguido por el Gobierno”.

No podía imaginar Antonio Ledezma al pronunciar estas palabras sobre el líder opositor Leopoldo López que pocos días después sería compañero suyo en la prisión de Ramo Verde: “Leopoldo López está preso en una cárcel militar por un delito de opinión. Aquí a los alcaldes nos quitan los recursos y la competencia. A mí me han elegido dos veces y me han dado dos golpes de estado. El primero al quitarme el 95% de los recursos financieros, mis competencias. E invadieron con un comando armado mi despacho de la Plaza Bolívar. Tuve que hacer una huelga de hambre contra estos despropósitos. Volví a ganar en diciembre de 2013 y cuatro días después de ser proclamado, el Gobierno designó como ministro de Estado para Caracas a quien había competido conmigo y a quien yo había derrotado en las urnas. El Gobierno está por encima de las leyes y de la Constitución. Pregúntele a Monedero por sus asesoramientos y los de sus amigos de Podemos a este régimen dictatorial. Pregúntele”.