Aguas turbulentas en el PP. Nervios. Las encuestas, las propias y las ajenas, amenazan importante descenso de votos en las Autonómicas y Municipales que está a la vuelta de la esquina. Dan por seguro que pierden Madrid y Valencia. Preocupa más que mucho el batacazo que pueden darse en las generales de finales de año, aunque respecto a estas algunos mantienen un optimismo moderado. Y  temblores y sudores fríos ante la irrupción en la escena nacional de los Ciudadanos liderados por Albert Rivera, confirmada por Metroscopia y por los trabajos de Arriola que mantienen en secreto.

Y como hay batalla interna por el control del aparato de Génova hoy, y codazos para situarse ante los cambios que llegarán, los movimientos son sutiles y tratan de que no aparezcan en los medios. Pero no pueden evitar que las cosas se terminen sabiendo.

Antes de que ayer se conociera la decisión de Rajoy de mantener a Carlos Floriano como coordinador jefe del comité de la campaña electoral, con el joven Pablo Casado como mascarón de proa mediático, hubo mucha batalla. Algunos pretendían que el veterano Javier Arenas adquiriera un papel relevante. Más de un dirigente se lo trasladó a María Dolores de Cospedal y al propio Mariano Rajoy. Rajoy no era excesivamente partidario, pero quiso sondear al propio Arenas y medir si se trataba de una maniobra propia del andaluz instrumentada a través de terceros o de un interés real de algunos bienintencionados también con muchos trienios genoveses a la espalda. Y a través de personas de su confianza le preguntaron a Arenas acerca de su disposición.

La sorpresa fue mayúscula. Arenas fue tajante: “Después del palo de las Europeas, y con la que se avecina, no quiero saber nada de esta Misión Imposible 2. Que se la coma Floriano, con María Dolores. A mí no me encontráis para esta”.

La respuesta de Javier Arenas, que ha acuñado lo de “Misión Imposible 2” entre sus más cercanos, molesta en muchos despachos del cuartel general del PP, donde consideran que con su trayectoria, con su histórico de resultados electorales negativos en Andalucía, “Javier debiera estar más agradecido y más a disposición del partido”.

Y entre que Rajoy no lo tenía del todo claro el asunto y Arenas huye como de la peste de tener cualquier responsabilidad relevante en unas elecciones que todo apunta que serán muy malas para el PP, la cosa ha quedado como ha quedado. Con Floriano en el escaparate, Cospedal entre dos aguas y Rajoy, Soraya, Moragas y Martínez Castro al tanto de cada detalle, y con la daga levantada. Y todos pendientes de Aznar y su anunciada presencia en el cónclave de finales de enero. Porque los acérrimos de Rajoy consideran a Aznar responsable de todos los males que asolan a los populares. Y hay mucho miedo a que sea peor el remedio de que esté presente que la enfermedad de que permanezca ausente. Porque saben que controlar al ex presidente es otra misión imposible.