El asunto de Monedero tiene fuste. Y va a dar mucho que hablar. Porque no es Monedero. Ni Pablo Iglesias. Es Podemos, un partido que forma parte ya del sistema y que aspira, con posibilidades, a ejercer poder en España. Y se ha acreditado ya como “Casta, pura casta, puritita casta”, como escribí desde este andén el pasado día 1.

La comparecencia de Juan Carlos Monedero el pasado viernes fue apasionante y esclarecedora. De arranque, como un dirigente popular, socialista, convergente o peneuvista cualquiera, arremetió contra la libertad de prensa al sostener que existe una campaña mediática nacional contra él, que es inocente y cándido, y claro, no es un ataque contra él, sino contra toda la organización política a la que representa. Y habla de caza de brujas, por supuesto. Hemos visto tantas veces esta película que cansa.

Después, como todos los de la casta, con el peregrino argumento de que “no toca”, no acepta preguntas sobre las violaciones de los derechos humanos en Venezuela. O sea, otro más que convoca a la prensa y limita el derecho del periodista a preguntar lo que le venga en gana, y el suyo a responder lo que considere conveniente, claro. Me veo ya a Monedero haciendo una comparecencia por plasma.

Y cuando entró en materia se salió. El acabose. Un mes después de anunciar que lo aclararía todo se limitó a darnos un cambiazo sobre sus versiones anteriores de los hechos y a aportar una factura, que es un documento emitido por el mismo. Y la susodicha factura no tenía desperdicio: en ella aparece el CIF de su empresa pero no el NIF del cliente, que es ineludible en cualquier factura que pretenda serlo. Además, no lleva ningún sello, firma o muestra de que haya sido aceptada por el destinatario. También indica que se abone por transferencia, pero no aporta ningún número de cuenta para que puedan hacerlo. ¿Y para esto nos ha tenido esperando un mes?

Y ojo, que la factura tiene más enjundia. Factura su empresa un “estudio comparativo de los ámbitos financieros de los países del ALBA y análisis de las bases de armonización jurídico financiera, implementación y asesoría puntual sobre el proyecto hasta el 31 de diciembre de 2014”, cuando el objeto social de la firma monederil es la realización de estudios de mercado, encuestas de opinión pública y producción audiovisual. Y, por el camino, como le debía faltar información, subcontrata con otra firma, Viu Europa S.L., un análisis económico de América Latina. Y el objeto social de Viu es la organización de convenciones y ferias de muestras. La descojonación, vamos. Un deslizamiento que nos recuerda a episodios filesescos y gurtelianos. Y con un trabajo para ALBA, un banco que se autodenomina “ético” y que apoquina en estas condiciones casi medio millón de euros por un informe que por ahora es secreto. Y claro, es legítimo maliciarse que quizá el informe lo están peinando, e igual terminan sacándolo a la luz.

Para justificar sus triquiñuelas fiscales, su ejercicio de ingeniería destinada a rebajar las cantidades a pagar a Hacienda utilizando estructuras societarias para facturar trabajos realizados por una persona física, Monedero echó mano de un informe de la firma Life Abogados. Es genial este hombre. Los expertos que he consultado me dicen que el informe es impecable, con la pequeña salvedad de que se basa en un caso que no es el que nos ocupa con Monedero. Lo que hizo el líder de Podemos es, según dice, destinar la pasta a supuestos gastos, lo cual le permitía deducciones. Y el gasto era el programa de televisión “La Tuerka”. Es decir, que pagaba menos al fisco y el dinero terminaba en un programa dedicado a la promoción de Iglesias, Monedero, Errejón y el resto de los mandamases de Podemos. Maravilloso. Ejemplar, sin duda. Y algunas cosas más.

Todo este asunto es relevante, insisto, porque Podemos tiene ya representación en el Parlamento Europeo y aspira con posibilidades a ocupar poder en el ámbito local, autonómico y nacional en España. Lo de menos es lo feo de la operación de ingeniería fiscal de Monedero, tan patética como los videos en los que se le ve y escucha entregado y embelesado con el líder bolivariano que ha llevado a Venezuela a la ruina democrática, moral y política en que se encuentra. Lo mollar, lo esencial, es que ese dinero viene de países que conforman una alianza caribeña populista que viola los derechos humanos, cercena la democracia, arruina vidas y haciendas del personal y encarcela e incluso mata a los disidentes.

Insisto, a estos dirigentes de Podemos solo podemos escrutarles políticamente por sus relaciones, más que acreditadas, con regímenes totalitarios. Por la facilidad con que estos países aflojaban la cartera en beneficio de estos dirigentes a través de un complejo entramado de fundaciones, empresas, televisiones y sociedades diversas. Y todo ello dibuja una financiación de sus actividades, les guste o no a ellos. Y claro, si sus vínculos políticos y económicos conocidos son con países en los que se encarcela a los disidentes, se ahorca a los homosexuales, se trata a las mujeres como seres humanos de segunda fila, se tortura a los detenidos, se le da matarile a los fiscales incómodos, se regala el petróleo a los amigos, se expropian hasta los partidos políticos, se saquean las arcas públicas para llevarse la pasta a Suiza y otros paraísos fiscales, y otras bagatelas, es legítimo disponer de la información al detalle para que cada uno se conforme su propio criterio antes de que lleguen las elecciones. Porque después la cosa tiene peor remedio.