Sigue el goteo de sondeos electorales. Ya sabemos lo relativo de su valor. Han de analizarse con cautela. El día que hay que depositar la papeleta en la urna funcionan en muchos mecanismos internos complejos de miedo al cambio y deseo de estabilidad que pueden llevar a que la cabeza frene a las vísceras. Pero el panorama se va aclarando: nada está claro, excepto que va a haber cambios, que el PP y el PSOE van a ser castigados, que Podemos obtendrá un buen resultado y, desde el último trabajo de Metroscopia para El País, que Ciudadanos puede ser una nueva pieza clave del complejo tablero que se dibuja.

Escribo, inevitablemente, desde la simpatía, nunca ocultada, que me despiertan Albert Rivera, Javier Nart, Juan Carlos Girauta y los demás. Tengo testigos de las veces que he dicho que cuando lleguen las Generales, a finales de año, Ciudadanos va a seguir creciendo. Ahora ya hay algún dato de especialistas en la materia. Tan solo un mes después de anunciar su intención de presentarse, Metroscopia apunta que puede hacerse con dos millones de votos (el 8,1 %), convirtiéndose en cuarta fuerza nacional tras Podemos, PSOE y PP y por delante de IU y UPyD. Vuelco del escenario.

Otro dato relevante de la encuesta es que en el saldo evaluativo de los líderes de cada partido, ahora el único que alcanza un resultado positivo es Albert Rivera. Ni siquiera lo logra esta vez Pablo Iglesias, mientras que Pedro Sánchez y, sobre todo, Rajoy, van hacia abajo.

El trabajo de campo está hecho los das 7 y 8 de este mes con una muestra de mil entrevistas, y ya advierte el catedrático José Juan Toharia que lo que este panorama electoral podría llegar a suponer de cara a la distribución de los 350 escaños del Congreso es algo que aún no cabe aventurar con razonable fiabilidad.

Pero es relevante que Albert Rivera y sus Ciudadanos, en tan solo un mes, se sitúen en condiciones de ser la cuarta fuerza política española, dibujando de este modo un panorama no ya de tres, sino de cuatro partidos con peso entre seis de ámbito nacional.  Y lo es porque, según los sociólogos con los que he podido comentar el trabajo de Metroscopia, todo apunta a que estamos no ante un asunto episódico sino ante un comportamiento que puede ser considerado una tendencia con posibilidades reales de ir a más de aquí a finales de año.

Hasta ahora el cabreo nacional y la decepción con PP y PSOE se había canalizado y había sido recogido hábilmente por Podemos. Pero era sabido, y aparecía en todas las encuestas, que muchos de quienes anunciaban apoyarles no compartían sus posiciones, estaban en sus antípodas ideológicas y les reprochaban poca claridad en sus propuestas. El deseo de castigar al bipartidismo se reflejaba solo en el apoyo a Podemos. Ahora, el destape confuso de Podemos en relación con su proyecto y la irrupción de Ciudadanos, con un tipo al frente como Albert Rivera,  que es  contemporáneo, hábil, bien formado, sereno, valiente, ideológicamente transversal, nada sectario, abre el abanico de posibilidades de recoger votos en el centro derecha y en el centro izquierda, dibujándose como un jugador con posibilidades reales de obtener un resultado magnífico, como lo fue el conseguido en las Europeas, por más que quedara desdibujado por la eclosión de Podemos. El sondeo de Metroscopia ya acredita que el auge de Ciudadanos está basado en la captura de votos procedentes del PP, pero también obtiene apoyos relevantes de nuevos votantes y potenciales abstencionistas.

No vamos a volver al error de Rosa Díez al no ser capaz de articular una unión de UPyD con Podemos. Queda mucho partido por jugar y todo puede suceder. Va a haber baile y trasvase de votos en todas las direcciones. Lo único claro es que PP y PSOE van a sufrir un retroceso (quizá menos de lo que dicen hoy las encuestas), y van a tener que repartirse el pastel con al menos dos nuevas fuerzas como Podemos y Ciudadanos.

En este complejo y apasionante escenario político, los cuarteles generales de los partidos han de andar con pies de plomo. Antes de las generales hay un ensayo general con todo en las Autonómicas y Municipales. Los departamentos de marketing van a jugar un papel esencial. Las decisiones sobre los cabezas de las listas van a ser más importantes que nunca. Los programas electorales quizá serán más leídos y estudiados que nunca. Y veremos al final quien sale de las urnas como partido más votado, con que posibilidades de articular un Gobierno mínimamente sólido y con capacidad de ser una fuerza política con la fortaleza suficiente para dirigir esta nave española que va, no sabemos aún hacia donde.

 

En cualquier caso, la irrupción de los Ciudadanos de Albert Rivera creo que es una buena noticia. Si lo hacen bien, y creo que lo están haciendo, las posibilidades de regenerar el sistema y construir una democracia sólida serán mayores.  La partida es apasionante. Y nos jugamos mucho. Todos. Los ciudadanos. Ya lo escribió aquí nuestro señorito Pablo Sebastián el día de Reyes tras las palabras de Felipe VI: ni mandar ni servir, Gobierno y ciudadanos.