Joseph Kony y los canallas que forman su Ejército de Resistencia del Señor (LRA), se asoman al escaparate de nuestras portadas periódicamente, al son de sus crueldades. Cuando no tenemos mejor asunto que llevarnos al mostrador mediático, siempre luce una masacre de negros hecha por negros. La imagen de Ben Curtis muestra a tropas de la República Centroafricana charlando con dos militares norteamericanos en plena operación de captura de Dominic Ongwen, uno de los sicarios de Kony con rango de comandante. Una noticia alegre, no cabe duda.

Parece que hablan los dos militares blancos mientras seis oficiales y soldados negros escuchan. Imagino que era una operación en la que los americanos han aportado información, medios materiales y dirección y los centroafricanos infraestructura y conocimiento del terreno.

El Ejército de Resistencia del Señor es un grupo guerrillero ugandés, de ideología trufada de fundamentalismo bíblico, fanatismo nacionalista Acholí, y una mezcla surrealista de misticismo, ascetismo y espiritualidad. Como tantos otros grupos similares o equivalentes que hay en el planeta que habitamos, una manada de canallas que pretenden controlar el poder para, con base es una pretendida defensa de sus principios, perpetuarse en él y dar rienda suelta a sus sueños disparatados y asesinos.

Kony y su mesnada han elevado a la enésima potencia el secuestro de niños para convertirlos en soldados y de niñas para  hacer de ellas esclavas sexuales. Por sus manos han pasado más de 30.00 menores. Los niños son drogados y se les exige en el rito iniciático matar a sus padres u otros familiares para no tener a donde acudir en caso de fuga y para derruir desde el primer instante su capacidad anímica de resistirse. A partir de ahí se les utiliza como combatientes, mulas de carga o señuelos para el enemigo ugandés. Cuando no están en condiciones físicas de ser útiles, normalmente les asesinan o simplemente les abandonan a su suerte. Las niñas son empleadas para satisfacer el deseo sexual de sus captores y muchas de ellas son convertidas en esposas o concubinas de los jefes de la banda.

El Ejército americano se emplea a fondo desde hace unos cuantos meses en la persecución de Kony y el LRA tras varias campañas intensas lideradas por relevantes caras de la política y el star system  que reclamaban una acción seria y a fondo ante las atrocidades cometidas por este ejército criminal. Si hubieran comenzado antes, el LRA quizá no habría llegado hasta aquí. Bienvenido sea el esfuerzo americano en su persecución. Y el del resto de la Comunidad Internacional, que se echa de menos. Porque además no es solo el LRA. Hay muchos LRA en los mundos que conforman nuestro mundo.