El pasado viernes el “Caso Bárcenas”, dio un giro que no sabemos aún a donde va a llegar. Pero movimiento hay. Por un lado, la entrevista al ex tesorero del PP, realizada por la colaboradora de ABC Marisa Gallero, en la que se despachaba a gusto contra las fiscales del caso y contra el juez Ruz llevaron a Javier Gómez de Liaño a renunciar a la defensa de Bárcenas.

Esta mañana Gómez de Liaño me explicaba que desde que asumió la defensa le dejó claro a su cliente que no admitía que concediera una sola entrevista sin su conocimiento previo y tampoco que criticara o atacara a fiscales y jueces, porque considera que ello perturba el proceso. Y se dieron las dos circunstancias. No fue informado de que iba a hablar con un medio y le cascaba duro al ministerio público y a Ruz. Liaño le hizo saber el mismo viernes que renunciaba. Y el sábado, María Dolores Márquez de Prado, compañera de Gómez de Liaño y defensora de su esposa, Rosalía Iglesias, se lo explicó con detalle en el locutorio de la prisión.

Esta decisión de Liaño se producía después de que terminara en la Audiencia Nacional la vista del recurso de apelación en el que el juez Ruz denegó por quinta vez la libertad provisional de Bárcenas. Nada más terminar la vista, los tres magistrados que forman la Sala, Ángela Murillo (presidente), Juan Francisco Martel (ponente) y Carmen González Pastor, coincidieron en el criterio de conceder la libertad con una fianza elevada pero accesible.

Ni antes ni después de la vista oral los magistrados comentaron la entrevista. Pero los abogados personados en la causa si supieron que la Sala iba a resolver favorablemente la petición de libertad, modificando el criterio anterior. Durante el fin de semana, adoptada la decisión el viernes, la ponente redactó el auto. Ayer lo leyeron los tres magistrados y hoy se ha producido la notificación.

Gómez de Liaño no quiere entrar en detalles. Pero me dice concluyente: “Yo asumí la defensa de Bárcenas con mi cliente preso y la abandono con mi cliente en libertad”.

En el Gobierno, la entrevista concedida a la colaboradora de ABC ha sentado mal. Pero sobre todo hay miedo a que pueda sacar en los medios de comunicación informaciones que puedan comprometer más al PP en un año electoral clave que se les presenta con muchas sombras. Y hay miedo porque el Gobierno sabe que no falta mucho para que otro implicado en asuntos de corrupción relacionados con el PP salte a una portada diciendo cosas que les pueden perjudicar.

Por este motivo, fuentes judiciales consideran que la decisión de la Audiencia de conceder la libertad provisional bajo fianza a Bárcenas puede favorecer que opte por mantenerse por ahora en silencio. Pero no tienen garantías. Y tienen miedo.

Aunque han circulado durante todo el día muchos bulos, la libertad de Bárcenas no tiene relación con la amenazadora entrevista publicada en ABC, ni desde el Gobierno se le ha hecho llegar a Bárcenas mensaje alguno respecto a que si cambiaba de abogado podría obtener la libertad. Es su abogado el que ha renunciado. Y Bárcenas intenta evitarlo, porque sigue creyendo que era el letrado idóneo. Y ahora anda buscando nuevo defensor y buscando, además, los 200.000 euros para poder abandonar la prisión. Y el miedo en el cuerpo de sus ex compañeros del PP y el Gobierno. Es lo que tiene tener tantos flancos abiertos. Que en cualquier momento uno se puede ir de la boca.