La semana ha sido fatídica para el PP. Andaban en Génova felices porque parecía amainar la tormenta y, ¡zas!. Varias de golpe. Rato, Blesa y las tarjetas negras de la vergüenza. Y Acebes a la palestra imputado también. Hacienda le confirma a Ruz que el PP pagó con dinero ajeno al circuito legal, o sea, dinero negro, la sede. Y la cosa supera ya de largo el millón de euros. Y el ex alcalde de Toledo, José Manuel Molina. Imputado también por manejar dinero negro con el que pudo financiarse la campaña de Cospedal.  Génova es ya un agujero negro en sí misma.

Rajoy sigue de perfil, como si la cosa no fuera con él. Se limita a no nombrar a los mangantes con sus nombres y apellidos y a decir que están haciendo todo lo posible para que no vuelva a suceder. Solo faltaría. Pero sucede que ocurrió. Y todo ocurrió con Rajoy en el puente de mando de Génova. Porque incluso cuando mandaba Aznar, Rajoy ocupaba lugar de privilegio. Y a Bárcenas le nombró Rajoy. Y a Rato. Y a Acebes. Y a Rajoy le nombró Aznar. Y ya no vale con que no vuelva a suceder, que ya veremos. Como no vale que se vayan a ir de rositas por prescripciones y otras bagatelas de lo jurídico. Es política. Y políticamente deben una explicación urgente. Todos los que son, y siguen siendo. Y deben limpiar la primera línea del partido, echar de modo fulminante a todos los que han tenido que ver con esas prácticas, por acción o por omisión. A todos. Pero claro, si lo hacen, ¿quién se hace con los mandos? Hay mucha mierda, y mucha batalla interna.

Y ahora la han tomado con Ruz. En diciembre termina su comisión de servicios en la Audiencia Nacional y en el PP se mueven a saco para que el Consejo General del Poder Judicial le de boleta y le mande a Móstoles, de donde dicen ahora algunos que no debió salir. Y maniobran porque el juez titular, Carmona, regrese de su destino londinense, porque colocar a otro tiene menos pase. Y es que no aprenden. Con Ruz o sin Ruz esto no hay quien lo pare.

Y el miedo les atenaza. Miedo también a que alguno de los imputados cante lo que sabe.  Rato, Blesa, Acebes y toda la troupe manejan mucha información. Como Bárcenas, que sigue a la sombra. Y vuelan cuchillos de advertencias, de amenazas. Y en este plan.

Y Arenas, ¿qué hace Arenas?  Está en boca de todos. Y de todas. Y ahí sigue, en la sombra, de AVE en AVE y tiro porque me toca. Y a ver si hay huevos para tocarme.

Y Luis de Guindos, a quien en Génova algunos quieren pasar a cuchillo por no parar lo de Rato. Le reprochan no ser militante y que le importa un huevo el partido y va a lo suyo.

El agujero negro que es Génova puede saltar por los aires. Pese a que Arriola transmita tranquilidad a su cliente la cosa está que arde. Y Podemos relamiéndose.