Lo escribí aquí el 6 de agosto. Desde González a Rajoy, pasando por Aznar y Rodríguez Zapatero, sabían y callaron. Todos practicaron la omertá,  el silencio cómplice, delincuente y vergonzoso sobre el escándalo catalán. Porque no son sólo Pujol y sus familias, la sanguínea y la política. Es mucho más. Y lo hicieron porque les convenía. A ellos. No a España. Para mantener el statu quo. Liquidaron a los policías y fiscales que osaron indagar. Creció el monstruo. Y cuando les ha convenido, han ido a por ellos con toda la maquinaria del Estado a su servicio.

Quedó claro en el enésimo espectáculo parlamentario de Montoro, el ministro que maneja la Hacienda Pública como daga partidaria y partidista. A los Pujol les tenía marcados el fisco desde hace catorce años, aunque eran más. Y no sólo el fisco, también la Policía, y los servicios de inteligencia.  Pero no hicieron nada, excepto dejarles hacer. Hasta que la broma se les fue a todos de las manos. En este régimen nuestro, quienes manejan marcan los límites, en un juego obsceno. Y el clan Pujol superó la raya de lo que admite el régimen. El clan que incluye a la familia, a los amigos, a los subalternos, a los empresarios y el stablishment, todos complacientes porque se forraban, y a los medios de comunicación que mojaban del cotarro. Fallaron los mecanismos de control democrático porque quienes los manejan estaban ocupados en otra cosa. Y, excedido el límite, han ido a por ellos. A buenas horas. Y ahora unos urden la defensa y los otros aprietan o aflojan la soga en función de su interés.

Se está jugando una partida muy seria que tiene tintes de novela negra de serie B. España años 14 con Chicago años 20 en el espejo. La estrategia del régimen se mueve como un acordeón al compás de las reacciones de quienes en Cataluña, tras años de engañar a los ciudadanos que sí pagaban sus impuestos, jugando de paso con sus sentimientos, se ven hoy entre la espada de quienes pueden cortarles la cabeza y la pared de quienes pueden empujarles al abismo.

Lo de menos ahora son los detalles que se van conociendo de la pasta formidable que han pillado unos y otros. La Justicia va a estar entretenida muchos meses y los abogados dibujan estrategias. La fiscalía bailará su yenka habitual, y quizá cuando interese ejerza de defensa como ya ha hecho en asuntos como el de Urdangarín y su señora, la infanta que no se enteraba, pero que ocupaba puesto de rango, responsabilidad y elevado salario … en La Caixa.

Y ojito, que me cuentan que tienen preparados más asuntos de similar jaez respecto a otros que pueden tener veleidades soberanistas en otros predios. Y están utilizando el asunto para rebajar los ánimos.

Que vergüenza. O, para ser más atinado, que vergogna, que escribirían en la tierra de quienes se comportan en público y en privado con códigos que a ellos les son útiles, pero que son incompatibles con un sistema democrático y un Estado de Derecho.