Vuelvo al mismo asunto. Porque lo merece. Esta fotografía de Reuters me ha impedido centrarme en ninguna otra hoy en The Objective. Desde la primera vez que pisé Africa, la mirada de los niños me pellizcó el alma, y no tiene cura. Ni quiero que la tenga. Quizá estos dos sean los siguientes niños a los que algún canalla obligue a convertirse en soldados. Porque ya advierte la noticia que han saltado las alarmas, ahora en Sudán del Sur, y el problema “alcanza su punto álgido”.

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