Cruz de miradas con una mujer. La foto de Abdallah Dalsh es un crisol de pupilas, un estruendo de gestos, un desafío de ojos. Casi siempre se comprende mejor una mirada que una larga explicación con las palabras, que confunden, y que pueden estar repletas de falsedad. Las miradas no. En ellas no cabe la impostura. Son el lenguaje del alma, del corazón.

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