Intensa actividad investigadora en Palma. Intensa y surrealista. Jueces, fiscales y policías van a la caza de quien hizo posible que viéramos la imagen de la Infanta Cristina haciendo una declaración de amor ante el ropón. Aquí en España, donde los juzgados son una filtración. Donde los imputados se enteran por la prensa de los autos. Donde los sumarios tardan un siglo en instruirse, si se instruyen. Donde los fiscales, en teoría defensores de la legalidad, se travisten en defensores del stablishment. En fin, una coña.

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Jueces, fiscales y policías van dedicando tiempo y recursos a pillar a un paparazzo quizá con toga, sin puñetas. Parece que tienen centrado ya a uno. Cuando la causa se eterniza, no se ve el final, aunque se adivina quién se va a ir de rositas. Y la prensa obediente y genuflexa, ¡Dios bendito!, dedicando espacio a la denuncia, investigando a los colegas, escandalizada.

Mientras haya medios libres, un bien escaso en esta España nuestra, no hay magistratura que impida que la prensa cumpla con su obligación. Fernando Quintela, un arrojado, se consagró con la foto de González en el Supremo, en el juicio de Marey, el viajante de comercio al que secuestraron el ministro de Interior del señor X  y su peña mercenaria. Y ahora un portal de Internet, Wouzee, nos trajo el video en el que vemos y escuchamos a la Infanta, hasta indignarnos por tanta ignorancia increíble.

Por ahora, el rastro cibernético que ha dejado en el portal Wouzee el vídeo de marras es como el viaje de un espía diestro en no dejar huellas. Los paparazzi no son gilipollas. La IP desde la que se colgó el vídeo tiene loco a los mortadelos. De Europa a Asia, de Asia a Norteamérica, y vaya usted a saber. Y no la pillan.

La Justicia debe ser gratuita, que no lo es, y también pública, que lo es solo para quienes no pisan moqueta. Y la prensa debe ser libre, como lo ha sido Wouzee. Estoy instintivamente a favor de la luz del sol, de las ventanas abiertas, de que corra el aire, del conocimiento clamoroso de la verdad. No debemos ceder un milímetro en esa batalla. Creo que fue Horacio Verbitsky quien lo escribió para siempre: “De lo bueno se encargan las oficinas de prensa; de la neutralidad, los suizos; del justo medio, los filósofos; de la justicia, los jueces; los periodistas nos encargamos de contar aquello que alguien poderoso no quiere que se sepa. El resto es propaganda”.

Y para abrochar esta opinión, un dato. Ojo que los esforzados cazadores del paparazzo pueden hacer un ridículo histórico. Me lo cuenta alguien que sabe de que va esta película. El juez Castro prohibió que se grabara en la Sala mientras declaraba la Infanta. Por escrito. En eso se amparan los cazadores. Pero, ¿y si nadie grabó nada en la Sala?. Sí, ¿y si nadie grabó en la sala, y quien portaba en la sala el artefacto se limitó a transmitir una imagen que fue grabada fuera del recinto al que se circunscribió la prohibición del juez? Pues eso.