ABC tiró de la manta. El resto de los medios siguió su estela. La justicia puso las manos, y la cabeza, de la juez Alaya a la obra y la formidable trama corrupta de los ERE quedará para la historia de la infamia. Lo de los ERE, inmoral, delictivo, procaz, obsceno, insolidario, extravagante, cutre, estrambótico, grotesco y repugnante era para Manuel Chaves “cosa de cuatro o cinco golfos”. Se equivocó. Van ya por 116 los imputados. Y queda lo gordo, lo mollar, las cabezas de esta banda que trincó el dineral que debía emplearse para fomentar el empleo y ayudar a los desempleados en la Comunidad Autónoma con más parados de España. Y la cabeza, el terzo livello, en términos políticos, son Chaves, Griñán y Zarrías. Sí, el trío que durante años ha controlado férreamente los designios de Andalucía, para bien de sus amigos y para mal de los ciudadanos.

Ya lo escribió mi vecino, el maestro Camacho. Esta banda de políticos, prejubilados falsos, intermediarios, abogados, hombres de paja, agentes de seguros, directores generales, chóferes, viceconsejeros, consejeros, vicepresidentes y presidentes, unos por acción y otros por omisión, o no, se llevaron crudos billetes “pa asar una vaca” a plena luz del día, con jolgorio y palmadas. Una excursión de mangantes que en vez de en autobús debieron haber hecho un solo viaje, y en furgón. Caminito de Jerez.

Y los sindicalistas. No solo Juan Lanzas, aunque sea clave. Porque son los ERE y sus aledaños. La Federación andaluza de UGT falseó facturas para pagar pancartas simulando formación, camufló gastos de la huelga general de 2010 como acciones formativas, endosó como curso para celadores sanitarios el coste de unas lonetas para una asamblea de CCOO, y pagó sus gastos con cargo a los millones que recibía de la Junta para la formación de parados.

Se barruntaba que los sindicatos hicieron de su capa una caja de caudales con los fondos destinados a cursos de formación. Ahora es una certeza. Además de que trabajen los jueces, es política. La Junta, o sea, el PSOE de Rubalcaba-Griñán y Susana Díaz y la Izquierda Unida de Valderas, el del pisito barato del desahuciado y las prisas a la juez Alaya, deben actuar inmediatamente. Y el propio sindicato, o sea, Cándido Méndez y su tropa. Y estos deben comenzar por devolver la pasta que se han llevado.

Y los medios, las tres empresas editoras que aceptan maquillar las facturas para cobrar con cargo al presupuesto de ayudas a desempleados. ¡Que vergüenza!

Lo de la mangancia de Andalucía es el no va más de la inmundicia. Un agujero negro a cuyo fondo no hemos llegado.

(Y la militancia y los cuadros del PP indignados con la dirigencia de los sueldos disparados. Y los que pueden hacer algo, acojonados y quietos para repetir en las listas)