Se celebra el día de la Constitución con un acto al que asisten algunos políticos, pero en el que no vemos a pensadores, intelectuales, o ciudadanos relevantes con algo que decir. Los políticos se dieron a la cocción en su propia salsa mientras el presidente, en esto sí previsible, confirmaba su maestría en la ausencia, dejando claro que no piensa tocar la Carta Magna. Habla de ella como si fuera un mantra, mientras observa impasible su incumplimiento a diario.  Y España sigue mientras tanto consolidada en el ranking mundial de corrupción en el puesto 30, igualada con Botsuana. Conmovedor. Como conmovedor eso de los tres millones del erario que se le entregan a las Fundaciones de los partidos políticos. Seguimos subvencionando estómagos agradecidos que reflexionan mucho a nuestra costa para que nada cambie.

Y la crisis del Madrid Arena que no cesa. La alcaldesa Botella con la credibilidad, la autoridad y la imagen dilapidadas. Y el PP que no la obliga a irse. Me explica el por qué un huerfanito de Génova: “Nos va a terminar costando la alcaldía. Es lamentable. Pero por debajo de ella, analizas la lista, y ves el abismo”. Todos critican la gestión de la canallada de Halloween. Y la comunicación de la señora Botella.

Entro en la web del Ayuntamiento y descubro que hay decenas, decenas, he escrito bien, de personas trabajando en un departamento de comunicación que consta de una dirección general de medios, una oficina auxiliar, departamentos de prensa, redacción, radio, gabinete radiofónico, televisión, producción y documentación. Son más de medio centenar de contratados que pagamos todos los madrileños cuya misión real es manejar los encuadres de las cámaras, controlar los perfiles buenos  de las autoridades, escribir notas para comparecencias en las que no se admiten preguntas y tratar de manejar a los comentaristas pastueños o interesados. Y todo ese personal para que la alcaldesa Botella, estallada la crisis, ponga a dirigir sus pasos mediáticos a Miguel Angel Rodríguez.

El ex asesor de su marido en Presidencia del Gobierno fue el elegido para tratar de salvar los muebles cuando la pillaron en el “espá” portugués con la familia antes del entierro de las crías muertas en la fiesta canalla. ¿Quién le paga? Me dicen que lo hace gratis: “Es amigo. No es una cosa oficial, le echa una mano y le da consejos por amistad”. Como si en nuestra política de subvenciones, mamandurrias, amigotes, y diazferranes a los que se les baila el agua  alguien actuara por amistad. Nada es gratis en las alturas de la miseria. Seguro que no cobra. Pero gratis, no. Y me pregunto, ¿para qué ese faraónico despliegue de personal de comunicación en el Ayuntamiento? Pues ahora lo sabemos. Para que cuando la cosa se pone fea, la alcaldesa pase de ese personal, que no paga ella, y se busque fuera a un asesor. A Rodríguez.

Y Miguel Angel Flores en libertad organizando otra fiestuqui para fin de año. Con todo el papel vendido.