Creo que las memorias son un género que ha degenerado. Desde que más de un cualquiera se ha lanzado a publicar las suyas, y alguna editorial le ha titulado por ahí, “Memorias”, con mayúsculas, la cosa ha quedado un poco de saldo con olorcito a venganza. O ajuste de cuentas. O limpieza de conciencia empañada. Mala. Eso sí, a cambio de un contrato más que jugoso a poco que uno haya desempeñado funciones políticas de fuste.

Otros optan por los diarios. Bono. En “Les voy a contar” despelleja a algunos, cubre a los suyos, no cuenta que lo que nos gustaría que contara, y aporta una visión más que subjetiva de años cruciales. Y nos anuncia un segundo tomo. Creo que el segundo no lo voy a leer. La lectura de la segunda parte hay que currársela y Bono no lo ha hecho.

Aznar es más de Memorias que de diarios. Y Planeta maneja bien los adelantos, ejercicio morboso de abrir el apetito. A mí me lo ha quitado. La patética aventura del avión ya nos la contó el marido de Ana Botella y suegro de Agag en Vanity Fair. Y el rejonazo a Rajoy, a quien ya muchos llaman “el segundo plato”, me parece de mal gusto. Y en mal momento. Poca clase.

No hay sorpresas. Ya se sabe que en el PP los procesos sucesorios son así. Ejercicios de poder absoluto. Uno que decide por todos. Un sumo sacerdote y una masa acrítica que obedece ciegamente. De democracia ni un atisbo. Y le gusta, a quienes deciden, hacer ostentación de mando. No hay disimulo. Y luego quieren que confiemos en ellos, en el sistema en el que ellos se mueven como pez en el agua que le bailan los colegas de ese reducido club que se reparte el pastel.

Lo del cuaderno azul huele ya. No sabemos si era Myrga, Kolor o Raya. Moleskine no. En esos años no trabajaba el azul, todo era negro en Moleskine. Como en la democracia interna del PP. Negro oscuro.

Rato se descabalgó el solito y después le hizo un feo al jefe. Tiene cojones que Aznar le guarde a Rato no haberle invitado a una fiesta. Son como niños. Pero peligrosos. Tan peligrosos que son capaces de prohibirle a uno hablar con su padre. Y ese uno va y acepta. Vaya tropa.

No explica Aznar por qué publica en este momento su tochazo. La pasta la tiene garantizada. Y no hay decisión que no obedezca a un motivo. No hay casualidades. Con Rajoy que cumple un año duro, durísimo. Rato en la escalinata de la Audiencia Nacional. Mayor Oreja exiliado en Bruselas. Y Rato expulsado ya de la casa del gran hermano genovés. No es gratuito. No.

Me gustaría escuchar la versión de los hechos que aportan Rajoy, Rato, Mayor Oreja y Cascos. A los mejor en sus memorias deciden ajustar ellos sus cuentas y al ex presidente se le derrite el helado de café.

Y una petición a Planeta. Y a Aznar. No hagan como Bono, que no incluye al final índice onomástico. Es una putada. Lo primero en unas Memorias, o en un Diario, de los de ahora, es localizar al personal con facilidad. Si no hay que leerlo entero. Y no es plan.