Feijoo gana las gallegas con mayoría absoluta, ergo, Rajoy victorioso también. Un Rajoy que está acertando, de pleno,  en el ralentí del rescate que quizá no llegue nunca. El PNV gana las vascas. Los de Bildu envalentonados con su resultado. A ver como se gobierna en el País Vasco. El PSOE se ha hundido tras el espejismo de las derrotas victoriosas de Andalucía y Asturias. Rubalcaba en caída libre, incapaz de recuperar el pulso. Es lo que tiene dividir una organización en organizaciones que practican las unas políticas radicalmente antitéticas a las del vecino… Y Cataluña. Suceden muchas cosas en Cataluña. Graves.

Cataluña es a diario el escaparate de una barbaridad. O Mas. El conseller Puig, en cuyo interior anida un golpista de dos legalidades, pretende acercar a los catalanes al borde del precipicio.

Se ha hablado mucho, y mal, del diálogo que mantuvo el Rey el día de la Fiesta Nacional con Wert, y sobre todo, con el presidente del Gobierno. Ha ocupado incluso primeras describiendo, lectura de labios incluida, una supuesta bronca de Su Majestad a Mariano Rajoy a cuenta de Cataluña y las tensiones. Mentira. No hubo tal. He contrastado el asunto con fuentes de la Casa Real y con testigos presenciales de la conversación, que lo fueron a ráfagas, porque ninguno de éstos la vivió al completo. Pero me sobra, con lo escuchado, para avalar que la realidad les ha estropeado su historia de portada a algunos periodistas. Pongo todos los puntos sobre las íes de la verdad.

El asunto lo sacó a relucir el Rey. Le preguntó al presidente algunos detalles de la polémica. Es cierto que Don Juan Carlos pronunció algunas de esas palabras: “Pobre Wert”, “le he dicho que está mal” o “españolizar a los catalanes”. Pero en sentido exactamente contrario a lo que se ha escrito, vendiéndolo como un trueno de exclusiva.

Su Majestad le estaba contando a Rajoy que había hablado con el señor Conde de Godó, Don Javier Godó Muntañola, editor de La Vanguardia y consejero de la Fundación Conde de Barcelona. El Rey le expuso su asombro por el apoyo que su diario le está prestando a Artur Mas en su batalla independentista, un apoyo que al monarca le parecía mal, grave e irresponsable, impropio además de un grande de España. Rajoy le comentó que era incomprensible, que él se lo había hecho llegar también a través de su gente. Seguidamente, el Rey comentó la que se había liado tras la respuesta de Wert a la consejera catalana de Educación, Irene Rigau. El Rey apuntó que al pobre Wert le habían descontextualizado sus palabras, que al hablar de españolizar a los catalanes se refería a que cualquiera pudiera educarse o expresarse en cualquiera de las lenguas oficiales, y que así se lo había confirmado el ministro, unos segundos antes. Y Rajoy le expresó su inquietud por el asunto catalán, su decisión de no darle bazas a CiU de cara a las elecciones, y su preocupación por la deriva secesionista de catalanes y vascos, que entonces no habían salido a la palestra.

Así está el patio. Mal. Es hora de política para políticos de tronío.