Noticias en vena. Proximidad. El calor del oyente que te escucha y te vigila, y te ayuda con sus opiniones, críticas y consejos. Actualidad al segundo. Exclusivas. Música que te aproxima a la realidad y te hace soñar, recordar, sentir, añorar o simplemente acompasar el verbo a veces reiterativo. Entrevistas. La opinión de los protagonistas de la actualidad, desde un ministro a un grafitero de 72 años cansado de que hablen sus labios y deseoso de darle la palabra a los muros del silencio. Humor. Risas. Llantos. Maestros y colegas que te arropan, te animan y te empujan al vacío de seis horas que te esperan para que las cubras. Un caudal inagotable de sentimientos, vivencias, percepciones, sensaciones, datos, números, letras y palabras que hay que hacer llegar a quien te sintoniza buscando información, análisis, debate, entretenimiento o simplemente compañía. El vértigo de lo imprevisible. La excitación de lo previsible que nunca sucede como habías imaginado. El equipo, colegas, amigas y amigos que te llevan y que, aunque nunca se llevan la gloria, son quienes hacen posible que uno acierte. Profesionales impecables algunos de los cuales a veces no expresan una sola palabra ante el micrófono sin los que cada mañana no saldría el sol del programa. Esa es la radio cuando se hace en libertad, plena, como nos sucede a quienes trabajamos en ABC Punto Radio. Y no todos pueden decir lo mismo.

Ayer arrancamos la nueva temporada. Tras un mes y medio sin acercarme al micro, necesitaba recuperar mi dosis diaria. La casa ha querido que cada día pueda estar dos horas más junto a ustedes. Desde las 6 a las 12,20, de lunes a viernes, siento la responsabilidad de que el trabajo de tantos, y tan buenos, llegue a sus oídos. Y soy feliz. Disfruto como nadie puede hacerlo en días como ayer. Arrancar a las 6 con una noticia exclusiva que después buena parte de la competencia (¡ay, la miseria humana!) replica sin citar al competidor (gracias compañeros de www.elconfidencial.com por la honestidad). Continuar con el testimonio del director de ABC, uno de los que pudo entrevistar a Rajoy en la entrevista que todos queríamos, y conocer de primera mano detalles que otros no conocen. Escuchar en directo y poder mirar a los ojos a un ministro en el ojo del huracán que, sí, supo escabullirse de lo que no le convenía, pero que dio la cara ante los oyentes…. Y tantas cosas que no caben en el angosto rincón del columnista.

Radio en vena. Libertad para acertar, para equivocarse, pero siempre en el ejercicio honesto de una profesión maravillosa que vive malos momentos, como casi todas. Periodismo como hacía años que no disfrutaba, porque sentirles a ustedes, cálidos, próximos, críticos, cercanos, sinceros, activos, es un estímulo que no puede sentirse mientras se teclea un ordenador, y tampoco cuando se dirige uno a una cámara de televisión. Radio en vena como ejercicio del compromiso sagrado de garantizarles su derecho a recibir información veraz, nos cueste lo que nos cueste. Y junto a ello, las opiniones plurales, diversas, las voces de todos los colores que les posibiliten conformarse su propio criterio a ustedes, los oyentes, que son nuestro único patrimonio. ¡Viva la radio!