Pues sí, resulta que Rajoy el lío lo tiene en casa. Lo de Cataluña fue un reto independentista en toda regla al que aún no ha respondido. A ver mañana con Artur Mas. El Rey, con acierto, tino y oportunidad, le ha marcado el camino al presidente y lo ha hecho dospuntocero, por vez primera, dando sentido a la web recién estrenada por la Casa: “…lo peor que podemos hacer es dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar, heridas”. Tan claro el mensaje real como que le ha colocado el listón al presidente más que alto. Todo lo que no sea más claridad, si cabe, malo para Rajoy.

El lío, sí, está en Génova. Allí siguen los huerfanitos, en expresión de González Pons que ha hecho fortuna. Lo malo es que ahora los huerfanitos, desprotegidos, son más, y más diversos. Y no debiera nadie desdeñar su influencia. Huerfanitos pero con suerte, porque en realidad, les faltaba un padre que está ausente, pero muy vivo,  y tenían y tienen una madre a la que el hermano mayor no mete en vereda. La algarabía está en casa pero se les ha ido de las manos.

Esperanza Aguirre se ha hecho a un lado porque no comparte la acción de gobierno de Rajoy, porque discrepa radicalmente de su política económica, porque le ha defraudado constatar que Rajoy no tiene intención de meterle mano al tuétano del Estado de las Autonomías y ella cree que es indispensable, porque no está de acuerdo en la tibieza frente al desafío nacionalista/independentista, porque no comparte los silencios de Rajoy cuando los ciudadanos necesitan un relato y muchas explicaciones, porque las diferencias en el asunto Bolinaga son de fuste y afectan a lo más hondo, porque cree que Rajoy no puede durar mucho si no cambia de rumbo, porque cree que el partido está anestesiado..Pero no es solo eso, también porque su familia reclama tiempo y atención y porque su enfermedad, controlada, requiere cuidado y distracción.

La frialdad del presidente hace estragos en sus filas. Si el máximo responsable del Gobierno y del partido no se le pone al teléfono a quien va a presidir la Comunidad de Madrid es que el lío es de garabatillo. En el puente de mando de Génova ya están en marcha los fieles al poder para recuperar el control del partido en Madrid. Quienes controlan el partido en Madrid no están por la labor de perder el último bastión de apoyo a tanto huérfano. Habrá paz virtual unas semanas, pero la algarabía es ya desenfreno.

Y a todo esto, más de uno, y de dos, mueven los hilos en la oscuridad para que el padre ausente tome conciencia de la hondura de la crisis y regrese a casa. Ya se sabe como son estas cosas. Nunca es fácil la vuelta, pero si a las ganas de uno se le une la necesidad de muchos, ese puede consumar. Y si es así, el desenfreno se convierte en guerra abierta. Alguien bien informado me ha dicho que en el nombre de la lideresa está la clave: Espe…..ranza. Pues eso. Que hay una operación en marcha. Un lío.